Mientras crece la preocupación de la dirigencia y los trabajadores comienzan a observar cómo se reduce día tras día, paulatinamente la posibilidad de reinsertarse de forma inmediata al mercado laboral, debido a que el impacto de la crisis hizo que en gran parte se paralizaran los proyectos que tenían previsto iniciar su ejecución, y el gobierno nacional redobla esfuerzos en el financiamiento de la obra pública para generar puestos de trabajo que desde lo privado no se originan, los obreros de la construcción no celebraron del mismo modo este 22 de abril como años anteriores.
Es que los trabajadores recuerdan que la gestión del anterior presidente de la nación Néstor Kirchner brindó un gran impulso a la construcción, lo que hizo que hasta hace un año atrás el sector lograba picos muy altos de actividad y una expansión más que interesante.
En muchas ciudades, a pesar de su impulso, la obra pública distaba mucho de alcanzar incluso a la actividad privada, ya que se iniciaban emprendimientos inmobiliarios por doquier. Los inversores particulares y los grupos económicos no llegaban a ser igualados siquiera por el alto número de viviendas que ejecutaban los planes federales de vivienda, generando entre ambos una clara muestra de ese crecimiento.
En cambio, desde la dirigencia se reconoce que en los últimos meses se ha acentuado un gran freno en los emprendimientos de menor porte, crecen las grandes inversiones privadas, y la obra pública nacional presenta una importante retracción, la que en algunas provincias alcanza hasta un cincuenta por ciento.

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