Unos 1500 agentes entraron al Complejo de Maré, un lugar estratégico cerca del aeropuerto Tom Jobim
En apenas 15 minutos, y sin disparar ni un tiro, los efectivos, acompañados por tanquetas y helicópteros, reconquistaron este terreno, donde viven unas 140.000 personas en 16 favelas y hasta hace pocos días se disputaban el poder las bandas narcos Comando Vermelho (CV), Amigos dos Amigos (ADA) y el Terceiro Comando Puro (TCP), así como una milicia paramilitar.
La ocupación estaba en el cronograma para cerrar el cinturón de seguridad de la ciudad antes del Mundial, pero el gobernador Sergio Cabral se vio obligado a pedir a la presidenta Dilma Rousseff el apoyo de las fuerzas armadas después de la reciente ola de ataques contra Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en otras 38 comunidades supuestamente "pacificadas" desde 2008.
"Fuimos provocados e intimidados en los últimos dos a tres meses por el poder paralelo en una tentativa de desgastar la política de seguridad", aseguró Cabral al final del operativo, que supondrá el despliegue de unos 4000 soldados al menos hasta el fin del Mundial, el 13 de julio.
Para las autoridades, el Complejo de Maré es esencial; está muy cerca del aeropuerto internacional Tom Jobim y por allí pasan tres de los principales accesos a la ciudad.
Las operaciones ya habían comenzado la semana pasada, con incursiones del temido Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), que llevaron al arresto de 118 personas y a la incautación de varios kilos de drogas, así como de numerosas armas. Pero varios cabecillas narcos ya habían abandonado el lugar ante la inminente llegada de las fuerzas de seguridad.
Despertados al amanecer por el bramido de los helicópteros y las tanquetas, los vecinos de Maré se mostraron escépticos por la llegada de las tropas y los beneficios que debería acarrear la "pacificación".
"Acá necesitamos escuelas, hospitales, un sistema de cloacas, no militares. Todo esto es un maquillaje para tapar las fallas que existen. Brasil no está preparado para el Mundial y el gobierno no quiere pasar vergüenza", señaló a LA NACION João Almeida, jugador de fútbol profesional que vive en la comunidad..

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