Recomiendan vacunarse contra el sarampión

El Ministerio de Salud Pública informó que están disponibles en los vacunatorios (Hospitales y CAPS) de la Provincia, la vacuna contra el sarampión. Ante la notificación de un caso probable de sarampión localizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Ministerio de Salud de la Nación ha emitido un alerta epidemiológico, para sensibilizar la posible detección y notificación inmediata de otros casos sospechosos de esta enfermedad.
Cabe recordar que en Argentina no se registra circulación autóctona de sarampión desde el año 2000. La paciente diagnosticada es una mujer de 35 años de edad, sin antecedentes de vacunación conocidos, que viajó a Europa en las últimas cuatro semanas y que reingresó a nuestro país con síntomas compatibles con el sarampión.

Según Carla Vizzotti, responsable del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, “si bien en la Argentina no circula el sarampión desde el año 2000, el riesgo de inserción de esta enfermedad a nuestro país es alto y permanente ya que el virus circula actualmente con intensidad en Europa, el sudeste asiático, el Pacífico oriental y África”. En el continente americano, en cambio, la enfermedad se encuentra en proceso de eliminación, ya que las coberturas de vacunación son altas respecto de los otros continentes.

Por su parte la Jefa del Departamento de Inmunización del Ministerio de Salud Pública de la Provincia, Lic. Blanca Duarte, remarcó la importancia de que tanto niños como adultos se vacunen contra el sarampión y la rubéola, como principal método para impedir el reingreso de esta enfermedad.

Duarte recordó que la vacuna contra el sarampión están disponibles en los vacunatorios de la Provincia y manifestó que “Misiones tiene una cobertura muy alta de inmunización que se ha logrado con las campañas de vacunación contra la enfermedad en el 2006 y 2009”.

El sarampión: qué es y cómo puede prevenirse

Es una enfermedad viral aguda, potencialmente grave, transmisible y extremadamente contagiosa. Las principales manifestaciones clínicas son fiebre, erupciones cutáneas (exantemas y enantemas), coriza (inflamación de la mucosa de la nariz), conjuntivitis, tos, entre otras. La erupción generalizada, suele comenzar en la cara, desciende al tronco y por último a los miembros. Luego, de cinco a siete días se observa una descamación. Las complicaciones pueden ser por el mismo virus o por una sobreinfección bacteriana, e incluyen diarrea, otitis media, neumonía (es la complicación o causa más común de muerte por sarampión) y meningoencefalitis.

Se transmite fundamentalmente de persona a persona, por diseminación de gotitas de saliva a través del aire. El período de incubación dura unos diez días y varía de siete a dieciocho días desde la exposición hasta el comienzo de la fiebre y unos catorce días hasta que aparece la erupción.

El sarampión constituye un riesgo para todas las personas que no han padecido la enfermedad o que no han sido inmunizadas. No hay un tratamiento específico para esta enfermedad. Las medidas preventivas se basan fundamentalmente en la vacunación oportuna de la población susceptible.

La vacunación antisarampionosa está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación en la vacuna Triple Viral que se aplica a niños en una primera dosis al año de edad y luego en una segunda dosis, en el momento del ingreso escolar a los 6 años.

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