El hecho ocurrió el martes cerca de las 13.30, en la zona rural de Goya conocida como Puerto Boca. El fenómeno natural también alcanzó al padre del chico, aunque las secuelas fueron menores. Carlos Aranda y su hijo, Gustavo, se encuentran fuera de peligro.
El hecho ocurrió minutos después de las 13, en la zona rural conocida como Puerto Boca, donde los pobladores se vieron sorprendidos por un fuerte estruendo cuando se avecinaba una tormenta eléctrica.
La explosión seguida de una luz intensa se trató de la caída de un potente rayo que se deslizó por tierra y volcó toda su furia en una vivienda donde se encontraba un hombre y su hijo de 9 años, lo que produjo que ambos volaran por el aire.
Quien llevó la peor parte fue el niño, que de acuerdo al relato de testigos, llegó a estar unos 20 minutos sin respirar por el shock eléctrico causado por la descarga y recobró la conciencia mientras era trasladado al hospital de Goya. En tanto que su padre estuvo semiinconsciente y pudo incorporarse para asistir a su hijo.
Según contó Carlos Aranda, papá del niño de nombre Gustavo, su hijo se puso de color negro, comenzó a expulsar espuma por la boca y dejó de respirar.
Fue entonces cuando decidieron pedir ayuda al 911 y luego al hospital de Goya para que enviara una ambulancia, pero con el correr de los minutos fue mayor la desesperación y subieron al niño en el remis de un familiar y se trasladaron al nosocomio.
Aranda contó emocionado que en el trayecto al hospital "Gustavito recobró la conciencia y empezó a respirar". El menor fue asistido en el hospital regional y por la tarde fue dado de alta.
Por el momento se desconocen los motivos que causaron la descarga del rayo sobre la vivienda de la familia Aranda, aunque podría haber sido el resultado de trabajos de luminotecnia mal hechos, realizados días previos en la zona.

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