Se trata de Martín Romero, de 21 años. Aprovechó el recambio de guardia durante la madrugada y se dirigió al patio, donde escaló la pared perimetral y salió. Lo encontraron en la casa de un familiar.
La fuga se produjo cerca de las 4, en el cambio de guardia del penal, y fue advertida por vecinos de la zona que denunciaron el hecho que salió a la luz recién en horas de la tarde.
El reo en cuestión es Martín Romero, de 21 años, quien cumplía una pena por robo y recién en 2017 saldría en libertad. Aunque señalaron que no era considerado un preso peligroso e incluso estaba alojado en un pabellón de baja seguridad.
Romero aprovechó la distracción de los guardias y se dirigió a la parte trasera del penal, donde escaló el enorme muro y llegó a la calle.
Ante tan grosero descuido, las autoridades del penal iniciaron sumarios a los guardias que ingresaban a su turno como a los que se retiraban hasta tanto no se esclarezca lo sucedido.
Luis Bravo, subsecretario de Seguridad de la Provincia, reconoció que hay sospechas de una colaboración interna y explicó que estuvieron en la R1 recabando la información de las cámaras de seguridad del sector para estudiar las actividades que realizaban los agentes que estaban vigilando ese pabellón.
A la par se montó un importante despliegue policial para dar lo antes posible con el prófugo y por la noche lograron encontrarlo.
Pasadas las 21, fuentes policiales dieron a conocer la noticia. Indicaron que encontraron a Romero itentando ocultarse en la casa de un familiar en el barrio Cremonte, desde donde lo llevaron nuevamente a la cárcel.
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