Rebelión en el patio trasero de EE.UU.

La creación de una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sin presencia de EE.UU. y Canadá definió la trascendencia de la última Cumbre del Grupo de Río clausurada en México. Según consta en una de las diez declaraciones que cerraron el encuentro, el nuevo organismo será "un espacio regional propio que una a todos los estados". La intención es que la nueva Comunidad asuma el "patrimonio" del Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC).
En sus intervenciones de ayer, los mandatarios de Cuba, Raúl Castro, y Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, coincidieron en el carácter "histórico" del acuerdo, y mientras el primero afirmó que ya "no tendría sentido" dilatar el proceso, el segundo destacó que servirá para conquistar una "personalidad" regional. "Hoy no es un hecho histórico menor, es un hecho histórico yo diría de dimensión más grande en la medida en que estamos conquistando nuestra personalidad como región", dijo el brasileño, principal promotor de propuesta.

Para el mexicano Felipe Calderón, que ofició de anfitrión, la exclusión de Estados Unidos y Canadá de un organismo que incluya a todos los países latinoamericanos fue "un paso decisivo en la historia institucional de la región". Los estatutos de la nueva comunidad se empezarán a discutir, en primera instancia, en la siguiente cumbre, que tendrá lugar en julio de 2011 en Venezuela. La idea de los presidentes fue que el bloque, en la práctica será una especie de OEA sin Estados Unidos ni Canadá, sirva para fortalecer la integración de la región y su presencia en el escenario internacional con una única voz.

Entre el resto de resoluciones aprobadas en la llamada Cumbre de la Unidad destacaron la declaración de solidaridad con Haití, un pedido a terminar con el bloqueo norteamericano a Cuba y la defensa de los derechos de la Argentina sobre las islas Malvinas frente al Reino Unido.

Con la cumbre de Cancún, México concluyó un período de dos años al frente de la secretaría pro témpore del Grupo de Río, que engloba a 24 de las 33 naciones de la región. Calderón traspasó la Secretaría a Chile representado por la presidenta saliente Michelle Bachelet, que presentó a sus colegas a su sucedor Sebastián Piñera. El encuentro sirvió también de despedida para el uruguayo Tabaré Vázquez y el brasileño Lula.

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