Una rebelión demócrata en el Congreso complica a Obama

Protestaron por un acuerdo del presidente con los republicanos
WASHINGTON.- Los más críticos subrayan que es "otra promesa incumplida", y es evidente que tienen razón. Los más benévolos, en cambio, afirman que se asiste a un "momento fascinante" en el intento del debilitado Barack Obama por reconectarse con el electorado independiente y, en ese caso, sólo el tiempo dirá qué suerte tuvo.

Lo cierto es que las opiniones están divididas frente al síntoma más evidente de que algo de fondo está pasando en el desgastado elenco demócrata, donde una "rebelión" de congresistas se plantó contra el presidente y le rechazó un acariciado paquete fiscal, trabajosamente negociado con republicanos y cuya aprobación suplicó a los suyos.

"Tal como están las cosas, va a resultar que este paquete de Obama será aprobado más que nada por republicanos y por un puñadito de demócratas a los que la Casa Blanca consiga convencer", ironizó el representante demócrata Barney Frank, una de las cabezas de la rebelión que ayer tuvo a mal traer al gobierno. Aseguró que su voto, en todo caso, no permitirá la "traición".

La batahola se causó por una nueva promesa incumplida de Obama, que esta semana dibujó su más encendido giro hacia el pragmatismo. En efecto, durante su campaña presidencial, el líder demócrata prometió hasta el cansancio que pondría fin a la escala fiscal del ex presidente George W. Bush, que extendía beneficios fiscales a "ricos y millonarios".

Ahora, debilitado por la paliza electoral de noviembre último, Obama no sólo está dispuesto a prolongar el esquema de Bush, sino que defiende esa alternativa como un paso a favor de la reactivación, según dijo en conferencia de prensa el martes último, al acordar el paquete con senadores republicanos.

Sorpresa

La sorpresa llegó ayer, cuando un masivo "conmigo no cuente" se instaló en el bloque demócrata de la Cámara baja y se rebeló al extremo de afirmar que, tal como está, esa propuesta no pasará. Como dijo el diputado Lloyd Doggett: "Si la alternativa pasa por tomar o rechazar el proyecto, directamente lo rechazamos".

"Si insisten en no aprobar el paquete es posible que caigamos en una nueva recesión", fue el atemorizante mensaje que hizo llegar la Casa Blanca mientras, haciendo leña del árbol caído, los republicanos explotaban el dolor de cabeza ajeno y reclamaban garantías de que el acuerdo seguía vigente.

No fue una rebelión menor. El rechazo fue poco menos que unánime en una reunión a puerta cerrada del bloque demócrata, encuentro que tuvo como preludio una incendiaria carta en la que 52 representantes decían y firmaban que la propuesta de su presidente era inaceptable.

Fue un día tremendo para Obama en el que, sin embargo, muchos se inclinan por leer el comienzo de una etapa interesante en su presidencia, con un giro pragmático que podría hacerlo reconectarse con el electorado independiente que le dio la espalda en las recientes elecciones legislativas. "Es un buen momento, en términos de mostrar un rostro diferente a los independientes'', dijo Mickey Edwards, ex congresista republicano que votó por Obama en 2008.

"Fue un giro de ese tipo el que también funcionó con [el ex presidente Bill] Clinton tras ser derrotado en sus primeras elecciones de medio término. Cuando se deja en claro que se está frente a un presidente que gobierna con más responsabilidad que ideología, se produce la reconexión con los independientes", añadió.

Otros son menos optimistas. "Estamos frente a un Obama muy débil. Si esto sucede cuando aún no perdió la mayoría efectiva porque el nuevo Congreso no entró en funciones, no quiero pensar lo que ocurrirá cuando los republicanos gobiernen en la Cámara de Representantes", dijo a La Nacion Patrick MacGuinnes, del American Enterprise Institute for Policy Research (AEI).

Por el momento, el paquete fiscal quedó en un limbo del que, según todo parece indicar, saldrá en las próximas horas. Anoche, la Casa Blanca redoblaba esfuerzos por alcanzar un nuevo compromiso de aprobación.

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