La senadora salió del ostracismo por la necesidad de ratificar su apoyo a Camau Espínola, tras no lograr que el sello del PL sume al FPV y con escasos votos que ofrecer. Por su realidad electoral apuntó contra todos.
Tras la fallida estrategia para sumar al Frente para la Victoria el sello del Partido Liberal, para la cual pidió la intervención partidaria y logró que su alfil Miguel Pérez la suceda en el cargo, la dama de Loza se rasgó las vestiduras al analizar la realidad correntina. Eso luego de reunirse con el intendente capitalino y candidato a gobernador por el Frente Para la Victoria (FPV), Camau Espínola, en plena Municipalidad.
Tras ese encuentro, el interventor Pérez, legitimado en su cargo y facultades por la Justicia Federal, corrió a presentar su renuncia a la candidatura de diputado K.
Meabe de Mathó, consultada por la prensa, despotricó contra la Justicia correntina y se mantuvo en la misma línea discursiva kirchnerista al considerar que se “proscribió al Partido Liberal y que ello atenta contra las garantías constitucionales”.
Molesta, dijo que “estos no eran momentos para tibios” y justificó un posible apoyo al pedido de intervención federal de la Justicia, que aseguró “podría tratarse la próxima semana”.
Así la 8 veces presidenta de la Cámara baja provincial buscó centrar la atención de la ciudadanía, aunque por lo bajo reconozca que no existe posibilidad alguna en avanzar con el “remedio federal” para una Justicia que no le es afín.
Intentó desligarse de la realidad del liberalismo que oficialmente no participará de las elecciones y le apuntó a Pedro Cassani y al diputado José Fernández Affur. “Ellos son los responsables de esta situación y están denunciados por falsificar fichas de afiliación”, se jactó aunque no exista constancia de la causa que mencionó.
Entre líneas, la legisladora nacional responsabilizó a la ciudadanía por no expresarse en contra de la Justicia correntina y trató de “idiotas” a todos aquellos que se expresaron en contra de la intervención de la Justicia. “Nunca apoyaría un proyecto de intervención si antes no escucho a la ciudadanía correntina. Pero resulta que los únicos que hablaron de este tema fueron unos idiotas que siempre hablan de cosas que no son”, dijo ofendida.
Buscó defender su postura y erigirse como ejemplo para la “correntinidad” al invocar la defensa de la “patria correntina”, a “Dios” y al mensaje del Papa Francisco que “nos marca el camino”.
Habló de dirigentes aburguesados, de café y se refirió especialmente a Gabriel Matta, a quien dijo no conocer, pero lo calificó de “calienta-sillas de confiterías de Junín”. Antes, claro, era un liberal más a quien representar.
Pese a todo ello, la dama de Loza le ratificó su “fiel” apoyo a Camau Espínola como a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Senado de la Nación.
Eso pese a que llegó a la banca nacional tras una dura campaña anti K con discursos emotivos ante cada pueblo en el que se presentó como una férrea defensora del “campo”, del federalismo”, de la correntinidad allá por 2009, cuando defenestraba y advertía de los dirigentes -como a ella gusta decirles - “poncho yeré”. Justamente eso en lo que hoy se convirtió, aunque ya ni siquiera recuerde que el poncho lo dejó en Balcarce 50 y por eso fue declarada “persona no grata en los ámbitos que antes frecuentaba”.






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