Excepto en la escuela Centenario, las herramientas para el acceso de discapacitados y personas mayores no fueron colocadas. Como en cada elección, los funcionarios demostraron nuevamente la falta de medidas de inclusión concretas.
Si bien los fiscales de mesa de las escuelas del centro aseguraron que las urnas estuvieron habilitadas a horario, la gran mayoría estuvo disponible cerca de las 8.20, situación que se repitió en los establecimientos de los barrios periféricos.
El hecho complicó a unos pocos, como a algunos vecinos que votaron en la Regional, que concurrieron antes de las 8, pero debieron esperar a que las autoridades de mesa se acomoden para poder sufragar. Entre las excepciones, la mesa A del colegio Nacional fue una de las pocas que a las 8 estuvo completa y esperando a que los votantes se acercaran, tal como dijeron sus autoridades a EL LIBERTADOR.
Debido a la baja temperatura que se registró desde temprano, el inconveniente de disponer de las mesas a horario se debió a los retrasos que hubo con la presencia de autoridades. En este sentido, una fiscal general de ECO de la escuela nacional dijo a este medio que "de las siete mesas que se dispusieron para los comicios, sólo en tres hubo problemas para cumplir con el horario, ya que no estaban presentes los presidentes ni suplentes".
Sin embargo, las dificultades se resolvieron rápidamente con la presencia de suplentes asignados a otras mesas, como fue el caso de Analía Godoy. "Llegué bien temprano al colegio asignado, y al no conformarse una de las mesas, me asignaron para que sea la presidente reemplazando al titular", dijo la mujer entusiasmada, a lo que agregó que "por suerte traje mate para abastecerme en esta larga jornada".
Distinta fue la situación en la escuela Sarmiento, donde no sólo estuvieron presentes las autoridades correspondientes, sino que concurrieron con sus colaboradores.
SIN INCLUSIÓN
Pese a los reiterados reclamos y promesas de distintos referentes del Estado provincial, las rampas, así como las herramientas de acceso a las escuelas, volvieron a faltar.
Como en cada período electoral, discapacitados motrices, personas con bastón y de la tercera edad, así como con sobrepeso, debieron afrontar las dificultades para poder ingresar a los establecimientos.
Con la excepción de la Centenario, en el resto de las instituciones educativas no hubo rampas ni barandas para facilitar el ingreso a aquellos con problemas motrices. Un claro ejemplo fue el de la Sarmiento, donde los votantes mayores tuvieron que recurrir a la solidaridad de aquellos más jóvenes o prenderse de las rejas de las puertas para poder descender las escaleras.
Situación similar se repitió en el colegio Nacional ya que, como en cada elección, quienes asistieron en sillas de ruedas tuvieron que recurrir a la ayuda de los policías.
La inclusión es uno de los tantos conceptos que los, hasta ayer, candidatos utilizaron en sus campañas y ponderaron como una política para trabajar. Sin embargo, en las elecciones demostraron que no tuvieron en cuenta a quienes padecen de problemas de movilidad.
FRÍO INICIO
El tardío comienzo del proceso electoral no causó gran impacto debido a que, por las bajas temperaturas, muy pocas personas concurrieron a votar temprano.
Fiscales generales coincidieron que a diferencia de otros procesos electorales, la cantidad de votantes fue muy baja en las primeras horas del día.
Pasadas las 9.30, cuando el sol hizo más cálida la mañana, comenzaron a asomar los primeros electores, en su gran mayoría personas de la tercera edad. Entre algunos de ellos, María Antonia se acercó a emitir su voto en la escuela Sarmiento, pese a que por su edad ya no está obligada.
"Seguí las campañas electorales sólo por radio y televisión", dijo a EL LIBERTADOR tras salir del cuarto oscuro, a lo que agregó que "voy a seguir votando siempre que pueda".
Consultados por este medio, las autoridades de mesa aseguraron que hasta el mediodía, cuando comenzó a notarse la mayor presencia de electores ya que se formaron largas filas para votar en las escuelas, los votantes registrados fueron adultos, con muy baja presencia de chicos de 18 años.
La excepción fue Gisel Juárez, que por primera vez fue a sufragar al colegio Nacional. La joven, estudiante de Medicina, dijo a EL LIBERTADOR que "no tenía ni idea a quién iba a votar, además con mis compañeros que están en la misma situación que yo no hablamos de las elecciones", a lo que agregó que "por suerte mi papá me guío para conocer a los candidatos".
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