Rampas deterioradas se suman a las múltiples barreras arquitectónicas

Rampas deterioradas se suman a las múltiples barreras arquitectónicas
En varias veredas del microcentro se advierten accesos en mal estado que complica el tránsito de personas lisiadas, ancianos o pequeños. En pocas cuadras el peatón se debe chocar además con arreglos en la acera, bicicletas estacionadas sobre el cordón, carteles, entre otros.
La vía pública debe estar acondicionada para el libre tránsito de todos los ciudadanos y es por eso que en las veredas existen rampas, aunque en el último tiempo se advierte el deterioro de una gran mayoría de ellas.

En puntos clave del microcentro los accesos en mal estado se convierten en una verdadera barrera arquitectónica para personas con discapacidades motrices, ancianos o madres con cochecitos para bebés.

Si bien en esta semana se hizo pública una denuncia sobre la falta de rampas en numerosos establecimientos educativos, también es necesario advertir la falta de acondicionamientos de las que existen en espacios comunes.

Una rampa averiada es casi lo mismo que si no hay, por lo que su creación o arreglo se vuelven igual de necesario para garantizar la circulación de personas con dificultades en la movilidad.

IMPEDIMENTOS

EL LIBERTADOR registró ayer varios accesos totalmente destrozados, como es el caso de la esquina de La Rioja y Pellegrini, donde una madre tuvo que hacer malabarismo para cruzar el changuito en que transportaba a su bebé.

Además en un radio de pocos metros se agrega otro obstáculo, como es la colocación de puestos de vendedores ambulantes como en la cuadra de La Rioja entre Pasaje Agustín González y Pellegrini o arreglos de veredas, como es el caso de Julio y La Rioja.

A esto se agrega los impedimentos que deben atravesar personas discapacitadas al encontrarse con bicicletas estacionadas en las veredas o carteles de los locales en el medio de la acera.

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