Cientos de correligionarios coparon anoche la Casa Radical. Invitó a todos a recobrar el esplendor de la ciudad. Recordó las gestiones de su padre y de Rubén Martí. De la Sota lo felicitó por Twitter.
El grito de victoria de los correligionarios, con los 35 puntos cosechados, se impuso desde las 19. El mero anuncio de la boca de urna de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) convocó a los primeros radicales a la casona rosada. La euforia estaba tan contenida, que a medida que iban llegando al búnker soltaban el cuerpo, como si hubiesen ganado una maratón. Cruzaban abrazos, saltos, cantos y boinas que volvieron a venderse después de años en la esquina de Vélez Sársfield y San Juan. No había un solo radical que no se quisiera colgar del triunfo de Mestre. Estaban los “dinosaurios” que acompañaron a Eduardo Angeloz; funcionarios de los gobiernos de Ramón Mestre (padre) y Rubén Martí; y los “nuevos” de la camada generacional que sigue al intendente electo.
En esa marea de emociones, llegó Ramón. Pasó brevemente por la sala principal, y subió derecho al balcón, desde donde le habló a su gente. Allí estuvo escoltado por sus íntimos: Marcelo Cossar, el próximo viceintendente; el candidato a presidente de la UCR, Ricardo Alfonsín, quien viajó desde temprano para acompañarlo; y algunos amigos de su círculo más cercano.
Desde al altillo, Mestre prometió que gobernará para “recuperar Córdoba”. “Los invito a todos a seguir trabajando por la recuperación de la ciudad. Vamos a festejar porque lo tenemos bien merecidos. Esto se puso en marcha: ahora, a cumplir”, lanzó, cuando desde la esquina volaban cientos de papeles blancos y rojos.
Su padre fue el último, hace 16 años, que usó el balcón para festejar una victoria electoral. Y en ese mismo lugar, su hijo le dedicó parte de su discurso. “Nuestra gestión seguirá la política de Ramón Bautista Mestre y Rubén Martí. Se que en su lugar (mi padre) nos dio su garra, su compromiso con el trabajo”, dijo el intendente electo.
Antes de que subiera al balcón, habían llegado en medio de silbidos el gobernador Juan Schiaretti, Héctor Campana y Alejandra Vigo. casona, con quienes intercambió abrazos y el compromiso de un trabajo institucional. También recibió la llamada del gobernador electo José Manuel de la Sota.
Al cierre de esta edición, y ya en las primeras horas del lunes, la esquina radical empezó a despejarse. Tanta euforia había arrasado con el puesto de banderas y boinas rojas, que se agotaron. Esperaron 16 años para volver a comprarlas.






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