El PP y Rajoy marchan hacia un triunfo histórico

El PP y Rajoy marchan hacia un triunfo histórico

Según un sondeo, los conservadores obtendrían mayoría absoluta

MADRID.- La campaña electoral no podría haber tenido un peor estreno para el gobierno español: según una encuesta oficial difundida ayer, el opositor Partido Popular (PP) se impondría en los comicios presidenciales del próximo 20 de noviembre con el 46,5% de los votos sobre el oficialista Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que solo obtendría el 29,91%.

El pronóstico de la amplia e inédita brecha, de más de 16 puntos, fue conocido apenas horas más tarde de la apertura del plazo legal de dos semanas para la promoción de las candidaturas del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y del líder conservador, Mariano Rajoy.

De acuerdo con todos los sondeos, ya no quedan dudas de que el líder de la oposición se convertirá en el sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero como jefe del Palacio de la Moncloa a partir del 1º de enero de 2012.

Sin embargo, es la primera vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el organismo oficial que publicó ayer el estudio, vaticina un triunfo tan rotundo de Rajoy. De acuerdo con ese trabajo, los porcentajes que obtendrían las dos fuerzas políticas mayoritarias llevarían a obtener entre 190 y 195 diputados al PP, mientras que el socialismo sólo accedería a entre 116 y 121 bancas.

La contundencia del pronóstico del CIS, curiosamente, también sembró dudas entre los propios partidarios de Rajoy. Desde la fuerza de centroderecha, que no gobierna el país desde 2004, cuando José María Aznar terminó su segunda presidencia, ayer se desconfiaba de que el margen de votos entre el PP y el PSOE pudiese ser tan abultado. "Este sondeo está hecho para que el PP se desmovilice y para dar pena a los votantes del PSOE. Lo del CIS está requemado, ya que extrae más diferencias entre el PP y el PSOE que la encuesta que más diferencia da", declaró ayer el vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González Pons, al intentar restarle trascendencia al estudio oficial.

En tanto, Rajoy se mantuvo ajeno a las controversias y se volcó de lleno a promocionar su programa de gobierno, que, al igual que el del PSOE, gira en torno a la máxima urgencia de la sociedad española: la generación de empleo.

En la lluviosa jornada inaugural de la campaña, Rajoy destacó en su primera aparición proselitista la "necesidad" de acudir a la austeridad y al ajuste como principales pilares de una política destinada a combatir el desempleo, que hoy padecen casi 5 millones de españoles. "Yo le voy a meter la tijera a todo, salvo a las pensiones públicas... y, aunque sea competencia de las comunidades autónomas, tampoco a la sanidad y a la educación, donde no quiero recortar los derechos de los ciudadanos. En todo lo demás, sí [habrá recortes]", afirmó el candidato.

Por la tarde, en un discurso pronunciado en Toledo ante sus seguidores, Rajoy volvió a ensayar una actitud moderada y prudente, incluso hacia sus adversarios. "Nosotros no tenemos enemigos. Y aunque algunos quieran serlo, nuestros enemigos son la crisis económica y el paro [desempleo]", dijo, al reafirmar así la estrategia partidaria de mostrar al candidato con la sobriedad y el equilibrio propios de quien ya se ve a sí mismo como presidente de España.

Por su parte, el candidato oficialista concentró sus esfuerzos en tratar de convencer a los votantes indecisos de que concurran a sufragar, y evitar así que los "logros" de ocho años de gobierno socialista se diluyan con la llegada de un gobierno de centroderecha. "La indiferencia es muy mala para la izquierda, porque si la izquierda tiene algún poder, es el poder de la gente, y no el poder económico o mediático. Si nuestros votos se quedan en casa porque la gente cree que no vale para nada, la izquierda tiene un problema", advirtió Pérez Rubalcaba.

A través de esta convocatoria, el ex ministro del Interior se propone recuperar el voto de quienes apoyaron al PSOE en las elecciones presidenciales de 2008, pero que, desencantados por los magros resultados de su política económica, ahora se abstendrían de votar. No obstante, la meta de los socialistas parece limitarse más a moderar la histórica caída del partido que anuncian los sondeos que a retener la presidencia.

46,5%

Intención de voto del PP

Según el estudio oficial del CIS divulgado ayer, la oposición obtendría entre 190 y 195 diputados.

29,91%

Intención de voto del PSOE

De acuerdo con el mismo sondeo, el oficialismo cosecharía apenas entre 116 y 121 escaños..

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