Rajoy cierra la puerta a negociar con Cataluña

Rajoy cierra la puerta a negociar con Cataluña

Luego de tres días de silencio y creciente dramatismo, el presidente Mariano Rajoy reaccionó ayer ante el gigantesco desafío a su autoridad que significó la votación independentista celebrada en Cataluña y descartó de manera tajante abrir cualquier tipo de negociación vinculada con el proyecto separatista.

"Desde ya les advierto que no voy a dialogar nunca sobre la soberanía nacional", enfatizó en una conferencia de prensa en la Moncloa para tratar exclusivamente sobre esta crisis. Dijo que no tiene "ningún plan adicional" para ofrecer a los catalanes descontentos con España.

Fue un acto poco habitual convocado de urgencia la noche anterior para desinflar el creciente malestar en sectores del Partido Popular (PP) y de la oposición por el hermetismo del presidente ante el reto del líder catalán, Artur Mas, que mantuvo la consulta pese la prohibición dictada por el Tribunal Constitucional (TC).

Rajoy se paró en el mismo lugar en el que estuvo desde que el nacionalismo aceleró en su marcha hacia la ruptura con España. Entendió después de tres días de titubeos que debía ser él quien respondiera de forma directa el reclamo de Mas de que autorice un referéndum vinculante para definir el estatus de Cataluña.

"Si el señor Mas pretende que nos saltemos la Constitución, obtendrá la respuesta que le he dado siempre. Que no cuente conmigo", leyó Rajoy de pie ante un atril en la Moncloa.

Además, calificó de "fracaso absoluto del independentismo" el resultado de la votación del 9-N. Se sumó al mensaje que en las últimas horas había empezado a unificar la oposición al soberanismo: que los 2,3 millones de personas que asistieron a votar el domingo en desafío al fallo del TC representan apenas un tercio de los ciudadanos catalanes que estaban llamados a las urnas.

"Según sus propias cuentas, a las que no doy validez, dos de cada tres catalanes no les han hecho caso. Donde pretendían una exhibición de fuerza nos han mostrado su debilidad", evaluó el presidente.

Para los independentistas y para la mayoría de los analistas políticos, en cambio, la multitudinaria votación separatista reforzó la posición de Mas, que probó su capacidad para movilizar a los catalanes incluso cuando se sabía que el acto electoral no tenía ninguna validez jurídica.

Subido a lo que consideró un "triunfo rotundo", Mas emplazó anteayer a Rajoy a sentarse a negociar un "referéndum definitivo" sobre la independencia de Cataluña, al estilo del que el gobierno de Gran Bretaña pactó con las autoridades escocesas en 2012 (y que se saldó con un triunfo del no hace dos meses).

"Quieren que me siente a dialogar para decir sí a un final que ya tienen escrito. Eso es inaceptable", descartó Rajoy. Le recomendó a Mas, en cambio, que use la vía legal que tiene para imponer la independencia: plantear a través del Parlamento de Cataluña una reforma de la Constitución que otorgue a las comunidades autónomas el derecho de autodeterminación. Algo para lo que jamás obtendría los votos en el Congreso nacional. "Es el único camino legal y el señor Mas lo sabe", dijo.

Rajoy quiso restar importancia a la crisis territorial que enfrenta su gobierno, al insistir en que dos tercios de los catalanes "no le hicieron ni caso" al llamado electoral de Mas y sus socios independentistas. Usó una expresión que despertó algo de polémica: "Se probó que hay muchísimos más catalanes que independentistas". Por eso añadió que no necesitaba ningún plan para Cataluña más que "seguir luchando para bajar el desempleo y recuperar la economía".

Mientras la tensión se agranda entre Madrid y Barcelona, el ambiente político espera con ansiedad qué medida tomará la Fiscalía General del Estado contra Mas por su rebeldía del 9-N.

Fuentes judiciales deslizaron que podría denunciar al presidente regional por desobediencia y prevaricación, delitos graves que acarrean una posible pena de inhabilitación.

"Si la Fiscalía actúa así, dará una imagen dramática de España", señaló ayer Mas, que se prepara para la próxima escalada de la crisis.

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