El año pasado se vendieron menos productos pesqueros y se generaron menos divisas que en el 2014. Langostino afianza predominio y la corvina expone mentiras groseras.
El 2015 será recordado en el sector pesquero como el último año de una larga noche de invierno, dominado por el atraso cambiario, los derechos de exportación, la baja generalizada de precios internacionales y altos costos de producción.
Este año algunas de las principales variables que entorpecían el desarrollo pleno de la industria han sido despejadas pero asomaron otras impensadas. Las atadas al “se acabó la joda” anunciado por las nuevas autoridades, que buscan que los administrados dejen de falsear partes de pesca para subdeclarar merluza, pesquen con dispositivos de selectividad y se ajusten al límite de captura de algunas especies, como las rayas y el abadejo.
La amenaza de infracciones generalizadas por ahora parece más bien teledirigida. Las 14 actas por tirar pescado al agua a barcos de El Marisco y el decomiso de 27 toneladas de merluza en mal estado, almacenada en la bodega de un buque de la misma empresa, por parte de Senasa, más que casualidad es una evidente demarcación de cancha.
Francisco Di Leva es parte del directorio de la pesquera infraccionada. Como Tomás Gerpe, el empresario también ocupa un rol ejecutivo. Es director de Pesca de la Provincia de Buenos Aires y había arrancado con intenciones de adherir al plan oficial de ponerle fin al jolgorio en aguas bonaerenses.
Volviendo a los fríos números, la radiografía de las exportaciones pesqueras del año pasado que divulgó la Dirección Nacional de Planificación Pesquera, de la Subsecretaría de Pesca de la Nación resume un año donde la pesca movió menos volumen y generó menos divisas.
Claro que también regala hechos excepcionales como solo el (des) control que ha mostrado la pesca estos últimos años es capaz de generar. Por ejemplo, que se hayan exportado más corvinas que la que se declararon desembarcar en todos los puertos nacionales.
Hay dos caminos para explicar el fenómeno. Ocultan información y mucha corvina no se declara, principalmente desde los puertos de la Bahía de Samborombón , o el pescado tiene la facultad de reproducirse muerto, bajo 20 grados de temperatura, crecer y desarrollarse hasta un tamaño comercial en el que muere repentinamente. En la agonía, se autoembala en cajas de 20 kilos y se despacha rumbo a China, Nigeria, Camerún o Angola.
Según la evolución de las capturas, a lo largo del 2015, se declararon desembarques por 27.662 toneladas de corvina. Pero por la aduana se contabilizaron 27.823 toneladas que generaron casi 39 millones de dólares. Volumen y divisas cayeron parejos en el comparativo con el 2014 en el orden del 20%.
El año pasado de acuerdo a la estadística oficial se exportaron 460.485 toneladas entre pescados, moluscos y mariscos, que originaron ingresos por 1.465.935.000 de dólares. Las cifras representaron una merma del6,6% y del 7,2% respectivamente en relación al 2014.
El calamar dominó la escena de los productos que se desmoronaron. Si bien hubo buena pesca, se exportó un 20% menos y se retrajo casi un 30% en valor. Fue clave que también hayan sido abundantes las capturas en la zona adyacente a la milla 201 y en Malvinas. Se cree que en total se descargaron un millón de toneladas. La flota potera nacional debe competir en un mismo mercado con otros costos significativamente más altos. Esta temporada arrancaron la zafra 2016 poco más de la mitad de los buques.
El illex, con 94.978 toneladas vendidas, por 104.520.000 dólares, tuvo una caída del 20,7% en volumen y del 36,5% en dólares. El precio promedio se desmoronó casi un 20%. Los productos que más sufrieron el impacto fueron los de mayor interés comercial, el calamar entero y las vainas, con los que se recaudó un 48,7% menos que en el 2014.
Los filetes de pescado mostraron una reducción dell 16,3% en toneladas y del 14,1% en divisas. En el caso de los pescados congelados la baja fue menor, del 2,3% y del 3,3% en toneladas y dólares respectivamente.
Pese a la crisis y los 1,6 millones de cajones que denunció el Supa que faltaron descargar en el puerto marplatense en el 2015, sin saber de dónde y en comparación con qué año, no se advierte una caída en picada de los volúmenes de merluza. Se vendieron casi 98 mil toneladas, por casi 240 millones de dólares. Lo que equivale a una baja del 14,9% en volumen y del 16,4% en divisas en relación al 2014.
“Si se resfría el langostino, las empresas deberán vender los barcos como chatarra”, exageró con las estadísticas en la mano, un analista del sector pesquero. Es que la preponderancia del marisco es cada vez mayor, al punto que sus exportaciones generaron más de la mitad del ingreso total de divisas durante el 2015. Para tranquilidad de varios, ya hay langostino reproduciéndose frente a las playas marplatenses.
Los números positivos del marisco fueron a fuerza de su abundancia. Fueron 120.848 toneladas que representaron un 14,1% más del volumen exportado que en el 2014, por las que se generaron 763,8 millones de dólares. Claro que la mayor oferta desmoronó los precios. El promedio se retrajo un 10,8%.
Dos recursos que vienen evidenciando un sostenido crecimiento del esfuerzo pesquero son el abadejo y las rayas. Ambos tienen restricciones al momento de las capturas pero hasta ahora se mitigaron con mentiras y compensaciones. Se exportaron casi 2 mil toneladas de abadejo por 11,5 millones de dólares. Los números marcan una reducción del 6,1% y del13,6% en volumen y divisas.
Las rayas dan testimonio de la necesidad de revisar las restricciones vigentes. Pese a que no se puede traer en bodega más del 30% de la especie, se exportó un 24,6% más que en el 2014, con casi 15 mil toneladas comercializadas, que generaron casi 28 millones de dólares, a partir que aumentó el precio promedio un 9%.
España sigue manteniéndose en tope del ranking de países compradores de los productos pesqueros argentinos. No solo porque empresas marplatenses venden merluza a partir de alianzas estratégicas, sino por las empresas españolas radicadas en la Patagonia.
La madre patria recibió 91.711 toneladas. Poco menos del 20% total, con una facturación de casi 400 millones de dólares. China se consolida en el segundo lugar, con casi 80 mil toneladas por 211 millones. Acá se advierte claramente que en oriente compran más calamar y rayas que langostino y merluza.
Brasil ocupa el tercer escalón del podio aunque la devaluación del real impactó en bajas compras. Casi un 25% menos de merluza que en el 2014. Las cifras del 2015 marcan el envío de 30 mil toneladas, que generaron 90,5 millones de dólares.
Las ventas a Estados Unidos demandaron menos toneladas y generaron más ingresos porque mayormente se trató de langostino y producto con valor agregado para supermercados. Fueron 24 mil toneladas que representaron casi 135 millones de dólares. Por ahí está el camino.
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