El radar de Cristina para que nada se sepa

Fernando Gonzalez

Qué bueno que la Presidenta conserve el buen humor. Ayer homenajeó a los periodistas en su día con un chiste: “Debería hacerse un radar que detectara operaciones periodísticas”, dijo durante un discurso sobre radarización. Aníbal Fernández fue el que celebró a la jefa y se rió más fuerte. ¿Será por el manejo de las fuerzas de seguridad que Cristina le quitó en diciembre pasado? No, eso fue seguro otra operación periodística.

Porque, ya se sabe, los periodistas somos arteros y mal intencionados. Allí está la valija con la que Antonini Wilson quiso entrar al país 800 mil dólares en un avión alquilado por una empresa del Estado. Esa sí que fue una operación periodística cruel. Encima decir que el venezolano fue invitado a la Casa Rosada por un secretario del ministro Julio De Vido... Con el radar en funcionamiento, nada de éso se hubiera difundido.

Pero dejemos las noticias viejas. Vayamos a la actualidad y concedamos a la Presidenta que el radar nos hubiera ahorrado muchos disgustos con el caso Sergio Schocklender y el fraude encubierto bajo la construcción de casas a cargo de la fundación de las Madres de Plaza de Mayo. Con el radar se acabarían la corrupción, la inflación y tal vez hasta los robos y asesinatos. No es chiste. Se viene el radar de Cristina. El invento ideal para que nada se sepa.

Comentá la nota