Fernando GonzalezQué bueno que la Presidenta conserve el buen humor. Ayer homenajeó a los periodistas en su día con un chiste: Debería hacerse un radar que detectara operaciones periodísticas, dijo durante un discurso sobre radarización. Aníbal Fernández fue el que celebró a la jefa y se rió más fuerte. ¿Será por el manejo de las fuerzas de seguridad que Cristina le quitó en diciembre pasado? No, eso fue seguro otra operación periodística.
Pero dejemos las noticias viejas. Vayamos a la actualidad y concedamos a la Presidenta que el radar nos hubiera ahorrado muchos disgustos con el caso Sergio Schocklender y el fraude encubierto bajo la construcción de casas a cargo de la fundación de las Madres de Plaza de Mayo. Con el radar se acabarían la corrupción, la inflación y tal vez hasta los robos y asesinatos. No es chiste. Se viene el radar de Cristina. El invento ideal para que nada se sepa.


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