Quiroga quiere consolidar la UCR

De cara a la interna para definir el candidato a gobernador, aseguró que Farizano está presionado por "gente a la que no le importa el partido y sólo le importa sus intereses personales".
Con el objetivo de defender y consolidar la Unión Cívica Radical dentro del mapa político provincial, el diputado nacional Horacio Quiroga se prepara para afrontar la interna para definir el candidato a gobernador que se desarrollará el 13 de junio y en la que se enfrentará con el intendente de la ciudad de Neuquén, Martín Farizano.

Además, lanzó un fuerte cuestionamiento hacia su rival porque consideró que la decisión que tomó fue a partir de la influencia del secretario general de la Presidencia de la Nación, Oscar Parrilli, y del ex presidente Néstor Kirchner.

“Hoy, Martín está presionado por gente a la que no le importa nuestro partido y sólo le importa sus intereses personales”, enfatizó.

¿Qué opina del planteo que hizo Farizano acerca de que la interna es extemporánea y absurda por el plazo que falta para el recambio institucional?

La UCR tomó la decisión de hacer la interna para que el candidato tenga el tiempo necesario no sólo para desarrollar territorialmente la política en toda la provincia sino que además pueda ir encontrándose desde ahora con los problemas serios y complejos que tiene la provincia de Neuquén.

Además, tomamos como referencia lo que hicimos en el año 2007. Hicimos 39 días de campaña contra 4 años del otro candidato que, en definitiva, son como 40 y pico de años de gobierno.

El postulante necesita tiempo para la difusión y la elaboración de todos los planes de gobierno. Creo que existe una necesidad de que haya una relación casi personal del candidato y todos los habitantes de la provincia. Tiene que haber una campaña con sentido personal, fue una buena decisión de la UCR.

¿Le sorprendió la candidatura de Farizano?

Quiero aclarar que siento aprecio por Martín. Sí, me sorprendió. Lamentablemente hoy está presionado por gente a la que no le importa nuestro partido, sólo le importa sus intereses personales. El objetivo es defender el radicalismo y no permitir que estas personas del entorno y Kirchner y Parrilli destruyan nuestro partido. Sin lugar a dudas, creo que ellos dos están detrás de esto.

¿Qué pasa si pierde la interna?

Yo he perdido en la vida de la política cuantas veces fueron necesarias para poder ganar. Perdí una interna, una general y después fui intendente. Tengo confianza al hablar con mis correligionarios. Lo dijimos en el año 2007, cuando hubo 90 mil neuquinos que querían vernos gobernar la provincia y sólo 10 mil de ellos eran radicales. Es el piso a partir del cual estamos trabajando. Confío en lo que me dicen los radicales, están entusiasmados y quieren ser gobierno y me ven a mí como un candidato importante y creo que el resultado va a ser en consecuencia.

En caso de que gane, ¿está capacitado para ser el líder la oposición?

Primero lo primero, hay que defender al radicalismo, tenemos que consolidar nuestro partido y después sumar a todas las personas de bien que pueden compartir un proyecto y destino común. Pero tenemos que hacerlo a partir de la cohesión y el fortalecimiento de la UCR. Después podemos compartir con otras fuerzas políticas; yo he gobernado con otras fuerzas políticas y eso para mí ya es materia aprobada.

¿Qué tiene de distinto a Farizano?

A él siempre lo escuché hablar del gobierno municipal y todas las cosas que tiene para hacer, nunca lo he escuchado hablar de cuestiones provinciales. Tenemos claras diferencias sobre adónde queremos llevar al radicalismo.

A Farizano lo veía entusiasmado en ejecutar sus políticas de gobierno. En una gestión de cuatro años, el primer año es de organización, el segundo de construcción de proyecto y se empieza a gobernar en el tercero, por eso yo fui ocho años intendente.

¿Es una ventaja que la interna sea cerrada?

No me puse a pensarlo. Al saber que es cerrada, no me hago la hipótesis de que sea abierta. Hubo 90 mil voluntades que querían verme gobernar en 2007 y se quedaron con las ganas tanto como yo. Competimos lealmente y nos ganaron en buena ley. Esto, trasladado a la interna, no me lo planteé. Esos 90 mil votos están fortalecidos y son muchos más lo que quieren verme gobernador de la provincia.

¿Cómo analiza la gestión del gobierno provincial?

Con muchas complicaciones porque tiene un presupuesto público muy comprometido. Con una descripción de gastos de 7.100 millones de pesos, lo que promedia por mes 591 millones de pesos para funcionamiento, con ingresos de 440 millones, con lo cual cerraremos este año con un déficit muy alto.

Además, está la tarea pendiente de los valores de los hidrocarburos que nos mejorarían los ingresos. Cuando hagamos la campaña no sólo vamos a apuntar a esto sino también al turismo, la minería, al desarrollo de un plan de infraestructura. Lo hicimos en la ciudad de Neuquén y lo haremos con la provincia. Hay que hacer una búsqueda de inversores, que generen condiciones de seguridad jurídica y de un Estado solvente que solucione problemas y no los fabrique.

¿Qué opina sobre el conflicto docente?

Es un clásico de todos los años. De los últimos seis años, es un clásico del mes de marzo de todos los años. Hay que empezar a discutir las condiciones para el próximo año desde octubre. No sólo el tema salarial sino el de infraestructura en las escuelas. Las escuelas hay que mantenerlas los 365 días del año.

Algunos aseguran que esta interna radical es una pelea entre los viejos y los nuevos K...

En el caso del radicalismo, que gobernaba en ese momento, nunca hubo ninguna identificación K. Con ese criterio, podemos decir que todos los peronistas que se fueron espantados por los K son C porque están con (Julio) Cobos. Es una simplificación que no resiste argumentos sólidos. Nosotros actuamos de buena fe en la construcción, que significaba asumir juntos responsabilidades de gobierno. A los 60 días nos dimos cuenta de que era imposible y se dieron cuenta un montón de peronistas. Pegamos el portazo y nos planteamos en una vereda distinta al Gobierno.

Recordemos que en 2007 el radicalismo ni siquiera tenía un candidato a presidente y hoy tiene tres precandidatos. Hay una UCR muy distinta. Los radicales no éramos K y creíamos que podíamos compartir responsabilidades de gobierno a través de Cobos. Nos dimos cuenta de que era imposible por eso hoy estamos parados en un vereda distinta. Si hay alguno que crea que puede encontrar algún punto de coincidencia con los K, a partir de la unificación del partido, no tiene espacio en la UCR.

No soy viejo K y nunca fui K, fui un radical respetuoso de una decisión orgánica de la UCR. No vamos a permitir ni que Kirchner ni Parrilli, ni un montón de gente que forma parte del entorno del intendente, destruyan al radicalismo. Esto independientemente del respeto que tengo por Farizano, quien, de hecho, fue un funcionario de mi gobierno muy eficiente durante 6 años. Le tengo un gran afecto y esto no va a cambiar.

¿Cuándo habló con él por última vez?

La última fue casualmente en el aeropuerto hace más de un mes. Le comenté que se iba a adelantar la elección interna y me dijo ‘qué me importa si yo no voy a ser candidato a gobernador’.

¿Por qué cree que cambió de opinión?

No sé qué bicho le picó, pero tiene todo el derecho. Lo había escuchado decir que quería ser intendente de vuelta y de golpe quiere ser gobernador.

Farizano se quejó de que la conducción partidaria, a la que vinculó con usted, es verticalista y autoritaria. ¿Por qué cree que hizo esta acusación?

Es frágil de memoria porque yo no participé de esta organización partidaria. Fue una lista de unidad de la cual el sí participó. Yo era un recién llegado de Buenos Aires, cuando llegué ya estaba hecha la lista de unidad.

La conducción del partido fue la resultante de un sentimiento de unidad que reinaba en la UCR. Y que él era parte. No puedo pensar que Martín crea que sea vertical, él fue parte de mi gobierno y sabe que me nutría del pensamiento plural, un hombre de la calidad intelectual de Martín no hubiera aceptado trabajar con un verticalista en su organización. Yo no he cambiado en los últimos años.

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