Quiniela: la proliferación de suertudos levantó sospecha

El incremento del pago de premios obligó a poner la lupa. Buscan dilucidar si es sólo suerte.
El escándalo del acierto múltiple en una jugada de quiniela (con el número 6328) que obligó a frenar el pago de un pozo millonario y motivó una investigación a fondo, puso al descubierto un cuadro igualmente llamativo: el sostenido incremento del volumen de premios que paga Lotería Correntina.

Desde hace un tiempo -un par de meses- la entidad comenzó a desembolsar más dinero de lo acostumbrado en concepto de premios de quinielas. Esto significó una reducción del margen de ganancias y aunque el balance todavía sigue siendo favorable a la banca, el hecho despertó la inquietud de las autoridades que pusieron la lupa en los números de la quiniela.

De esta manera -según parece- salió a la luz la apuesta extraordinaria al número 6328 (en la vespertina de la Quiniela Nacional del pasado 14 de abril) que representa un premio de aproximadamente 1,4 millón de pesos. Todavía no se pagó, pero el reclamo por parte de un apostador (oriundo de Curuzú Cuatiá) ya está en marcha y podría dar lugar a un batalla legal con Lotería.

Lo cierto es que el batacazo habría desnudado un escenario todavía más preocupante: la proliferación de “suertudos” en los últimos tiempos, lo que motivo que la entidad pagara mayor cantidad de premios de lo que era costumbre.

El 6328: suerte o verdad

En el sorteo vespertino de la Quiniela Nacional del 14 de abril pasado salió a la cabeza el 6328. Una máquina de captación de apuestas on line de la Agencia Nº55 de la ciudad de Mercedes registró 15 jugadas con distintas variantes del número ganador. Le corresponde premios por 1,4 millón de pesos aproximadamente.

Un apostador de Curuzú Cuatiá (identificado como Ramón Pucheta) ya se presentó a reclamar el fabuloso pozo que Lotería Correntina tiene congelado hasta que concluya una investigación. Esta semana podrían estar los resultados definitivos de la pesquisa. Según el organismo estatal, se trata de una jugada irregular y no corresponde retribución.

El diferendo entre apostador y Lotería seguramente irá a la Justicia. Pero, por el momento, la preocupación -sobre todo en el organismo de calle Córdoba- es determinar si el batacazo del 6328 es un fraude, una acción excepcional o parte de un proceso sistematizado. Por ahora no hay respuestas a ese interrogante, pero asoman elementos que deben ser ponderados.

Una calificada fuente del organismo deslizó a este diario un dato revelador: desde hace un tiempo se incrementaron los desembolsos por premios.

El volumen de pagos fue subiendo gradualmente hasta convertirse en una cifra llamativa. El juego de quinielas (que recauda por todo concepto unos 42 millones de pesos mensuales) aún sigue siendo redituable, pero el margen de ganancias se achicó.

Esta modificación en las columnas de lo que entra y lo que sale encendió una luz de alerta en el organismo y a partir de allí se habrían acentuado los controles. En medio de esta observación con lupa estalló el escándalo del 6328 y su premio millonario.

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