Ante la hostilidad de quienes el martes se manifestaron en contra del código de publicidad, es probable que el Concejo sesione a puertas cerradas para volver a tratar el tema. El proyecto movilizó a empresas de publicidad que recurrieron a hinchas de Alvarado para presionar en el recinto.
Si bien es probable que pasen varias semanas antes de que el proyecto regrese al plenario, las autoridades del cuerpo consideraron que lo más conveniente sería que, llegado ese momento, los concejales pudieran discutir el tema a puertas cerradas para no volver a soportar las agresiones e insultos sufridos el día martes.
Tanto el personal del Concejo Deliberante como varios concejales de diferentes bancadas hicieron explícita su preocupación por la hostilidad de quienes ocuparon la barra para oponerse a la aprobación de la iniciativa, ejerciendo una fuerte presión para que no se la votara.
Entre las interpretaciones sobre los motivos que llevaron a algunos concejales de bloques unipersonales a restarle su apoyo al proyecto del intendente Gustavo Pulti, hubo lugar para atribuir esa actitud a la influencia de quienes fueron a la sesión predispuestos a generar un clima de temor.
Más allá de que las amenazas no alcanzan a explicar por completo por qué hubo concejales que durante el debate se desacoplaron de la postura de bloque oficialista aceptando que el proyecto regresara a las comisiones, fue más que claro que las silbatinas, abucheos e insultos tenían como objetivo romper la sesión y que en cierta medida alcanzaron su cometido.
"Las empresas privadas utilizan lo peor de las costumbres políticas del clientelismo", sostuvo el mismo martes por la tarde el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime, al describir cuál fue el rol que cumplió la barra.
Así dio por sentado que algunas empresas de publicidad que se oponen a que se regule de modo más estricto su actividad no sólo estuvieron presentes a través de sus dueños y empleados, sino que también recurrieron a un grupo de jóvenes con destreza probada para insultar y presionar desde la tribuna.
En la sesión quedó en claro hasta qué punto algunas agencias están dispuestas a llegar para frenar la aprobación del código de publicidad. Pero sobre todo quedó expuesto que la regulación propuesta tuvo un efecto revulsivo entre ciertas empresas que forman parte de un lucrativo negocio que explota el espacio público y que tiene exponentes que se vinculan a la política y se codean con frecuencia con quienes así como alientan a un equipo desde la tribuna, pueden pegar afiches en campaña, defender el espacio ganado en la vía pública, o si hace falta, darle realce a una manifestación de protesta cualquiera sea su consigna.
Un dato que no llamó la atención de los concejales pero que conocido sí dio lugar a reproches por lo bajo, fue haber advertido el martes en la barra la activa presencia de algunos rostros dentro de la Municipalidad dedicados a ordenar la conducta de la barra, indicando el momento propicio para gritar o guardar silencio.
Entre ellos hubo dos ex funcionarios de la gestión de Daniel Katz como Mauricio Maglione, quien fuera director de Acción Cooperativa y Marcelo Graziani, que estuvo a cargo de Inspección General y ya entonces poseía una empresa dedicada a la comercialización de publicidad en la vía pública.
Inspección General es el área desde la cual, se supone, se controla y verifica la actividad publicitaria en la calle para que a partir de allí el municipio pueda percibir las correspondientes tasas y derechos por el uso del espacio público.
Existen muchas otras asociaciones que podrían hacerse para tratar de explicar los motivos por los que, después de 2 años de tratamiento, el código de publicidad aún está pendiente de resolución dentro del Concejo.
Es que hasta Acción Marplatense, en definitiva un partido político que en campaña también ha requerido y seguirá requiriendo de los servicios de las agencias de publicidad, fue siempre elíptico a la hora de describir con certeza cuál es la naturaleza de las influencias recibidas entre propios y extraños para modificar el proyecto o dilatar su sanción



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