La CGT quiere que se graven las transacciones financieras para enfrentar la crisis

La idea de la CGT es que se instrumente un impuesto a las transacciones financieras, semejante a la tasa Tobin, y crear una caja que permita enfrentar la crisis internacional. Brasil y México ya cuentan con esa herramienta que la UE quiere universalizar a través del G-20.
La CGT buscará promover la instrumentación de un impuesto a las transacciones financieras internacionales como método para superar la crisis internacional, tal como lo hacen Brasil y México.

La idea es crear una caja cuyos fondos se destinen a medidas anticíclicas. Desde la central obrera aseguran que el libre flujo de capitales es el responsable de las recesiones y de los ajustes.

La central de trabajadores liderada por Hugo Moyano dio a conocer ayer su postura respecto de la creación de una tasa Tobin a través de su secretario de Capacitación y Formación Profesional, Juan Carlos Schmid. La propuesta es que la Argentina pueda enfrentar los coletazos de la crisis que extiende “la recesión al mundo desarrollado, como los Estados Unidos y Europa, que tienen problemas de crecimiento y tensiones sociales”, explicó Schmid.

El también titular del Sindicato Personal de Dragado y Balizamiento ofreció una conferencia de prensa en la sede de Azopardo 802, luego de una reunión entre el consejo directivo y líderes gremiales mundiales. En este contexto, Schmid sostuvo que “se impone romper la matriz financiera que se originó en 1976” y remarcó que siguiendo este intento “a nivel mundial, hace ya muchos años que sindicatos, organizaciones no gubernamentales y entidades opuestas a la globalización lanzaron la llamada tasa Tobin, es decir, un impuesto a las transacciones financieras del orbe”.

“Esto se planteó en el G-20 y, ahora, se procura impulsar una regulación sobre las finanzas que se trasladan libremente en el mundo globalizado y que, en gran parte, son responsables de las recesiones y los ajustes otra vez practicados”, afirmó Schmid.

La tasa Tobin es un impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo, creada por el economista James Tobin. La tasa debía ser baja, en torno de 0,1%, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo, y no a las inversiones.

La idea de la CGT es que el fondo que se cree a través del cobro de este impuesto sea destinado a enfrentar las consecuencias que la crisis internacional pudiera tener sobre la Argentina.

El pedido de la central obrera se conoció tras el encuentro que durante dos horas mantuvo el consejo directivo de la CGT, encabezado por Hugo Moyano, con los secretarios generales de las confederaciones Sindical Internacional (CSI) y Sindical de las Américas (CSA), Shanan Burrow y Víctor Báez, respectivamente. Según confirmó Schmid, durante el encuentro con Báez y Burrow “se intercambiaron criterios e información sobre el mundo sindical y la crisis globalizada”.

“Burrow solicitó que la CGT haga mucho hincapié en la promoción de todas las medidas de carácter social y los viejos reclamos para superar la crisis. Pidió colaboración para trasladar el ejemplo gremial argentino a otras centrales y que se realice una fuerte contribución a la densidad gremial”, detalló el dirigente.

RUMORES DE RENUNCIA. Durante la conferencia de prensa posterior al encuentro del consejo directivo de la CGT se filtró la inquietud respecto del posible alejamiento del líder de la central. Sobre el tema, Schmid desmintió que el camionero barajara esta opción y negó que los integrantes de la conducción procuren su desplazamiento o alejamiento.

También recordó que recién en junio del 2012 se realizará el congreso confederal de renovación de autoridades. “En los últimos dos mandatos el sindicalismo avanzó y recuperó derechos como nunca en treinta años. Con seguridad ello tendrá su peso en junio, a la hora del confederal”, aseveró el dirigente.

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