Por la falta de información o el colapso de los cestos, la basura rodea los contenedores
"Varias veces en la semana se acumula basura y queda sucio", comentó ayer Joaquín Aglioso mientras observaba con detenimiento la campana verde para residuos reciclables instalada en Bulnes y Mansilla. Si bien el contenedor no estaba colmado, los desechos se habían desparramado a través de la puerta y adueñado de un tramo de vereda. "Cuando hace calor se siente un feo olor", reconoció la mujer que lo acompañaba.
Los jóvenes relataron que, en general, la escena se repite cuando algún cartonero husmea en el cesto para hallar algún elemento de interés y entonces "la basura queda fuera de lugar y los recolectores tienen que hacer doble trabajo".
La suciedad se extendía a otros puntos del barrio de Palermo. Algunas de las campanas verdes ubicadas a lo largo de Charcas estaban rodeadas de cajas de vinos y botellas vacías. Otras, como la que se encuentra en Charcas y Thames, no daban abasto y los residuos estaban expuestos hacia la vereda. El gancho metálico que sobresale de los cestos hacía las veces de perchero: había bolsas con restos colgadas allí.
Sebastián Ferraro vive en Guatemala, entre Thames y Borges. Su visión sobre las campanas verdes es sumamente crítica. "El sistema no sirve. Los recipientes desbordan de residuos, la gente deja cualquier cosa y sufren daños tanto de quienes depositan la basura como de quienes la recuperan. Los olores son nauseabundos y por la noche van y vienen ratas", dijo a LA NACION.
El contenedor ubicado en 3 de Febrero al 1900, en el barrio de Belgrano, también estaba colapsado. Había restos de papeles y todo tipo de residuos reciclables dispersos fuera del cesto. "Suele acumularse basura, aunque es peor en la campana que está sobre Echeverría", dijo Federico. El vecino sostuvo que no está disconforme con el sistema. "Pero, tal vez, habría que armar un plan como lo hay en Francia. Tal día de la semana te dicen que saques a la basura los papeles. Otra jornada, los vidrios", ejemplificó el hombre.
Para Julieta Scinocca, vecina de Recoleta, "el sistema de separación aún no está instalado en nuestra sociedad". La mujer casi nunca detecta que la campana verde colocada frente a su casa, en Marcelo T. de Alvear al 2000, contenga materiales reutilizables.
Comentá la nota