Cómo quedará el mundo luego del estallido de la segunda gran recesión

Por: Leandro Dario.

El nuevo crack parece inevitable. Estados Unidos y Europa serán los más afectados. El impacto en China y los emergentes. La economía se enfría y el planeta se calienta.

Mientras los Estados Unidos naufragan en su peor crisis política, la Unión Europea cruje con cada nuevo problema de deuda soberana de sus miembros y el mundo teme que China desacelere su crecimiento, el futuro de la economía mundial se presume incierto. Con el sombrío vaticinio del banco de negocios JP Morgan, que anunció que hay “riesgos elevados de recesión” de Washington, el planeta enfrenta las peores perspectivas desde la crisis de la década de 1930. Las previsiones apuntan que, a diferencia de otras debacles anteriores, no habrá ganadores en caso de que la economía internacional caiga en una segunda recesión y que todos, en mayor o menor medida, sentirán el deterioro de la productividad.

Los signos vitales de la economía norteamericana volvieron a debilitarse, luego de la explosión de la crisis de las hipotecas en 2007. Según JP Morgan, que entre enero y marzo de 2011 obtuvo dividendos por 5.500 millones de dólares, en el cuarto trimestre de este año el PBI estadounidense crecerá sólo 1%, frente al 2,5% previsto por las autoridades. Pero el dato más preocupante es que en 2012, la economía de la superpotencia caería 0,5%, lo que colocaría al país en recesión y al mundo a la deriva. Además, la proporción de la deuda respecto del PBI se situó en 2010, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 92,8%, y para 2012 alcanzará 101,4%.

Pero esos no son los únicos nubarrones en el horizonte de Barack Obama. La Reserva Federal teme que los problemas de deuda de la Unión Europea impacten en los Estados Unidos. Tal es así que la filial de la entidad en Nueva York, encargada de supervisar las actividades financieras de los bancos europeos, se reunió recientemente con representantes de esas instituciones de crédito, para pedir pruebas de su liquidez.

La pelea entre Obama y los republicanos también exacerba los temores de una nueva recesión. “Estados Unidos sufre más de una crisis política que de una económica”, aseguró a PERFIL Claudio Loser, ex director para el Hemisferio Occidental del FMI. La Casa Blanca teme que la crisis acelere la caída de Washington como único hegemón en el sistema internacional y sea alcanzado por China, la segunda economía mundial. “Obama debe presionar para imponer un proyecto para reconstruir los Estados Unidos. Hay muchas políticas que podrían impulsar el empleo”, escribió ayer el politólogo Fareed Zakaria en Chicago Tribune, y advirtió que el país puede perder su liderazgo.

En el ojo de la tormenta, Europa también está acosada por los mercados financieros y las calificadoras de riesgo. Mientras el PIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) sufren día a día caídas en las bolsas, subas en el riego país, ajustes del gasto y marchas de los “indignados”, Francia y Alemania se esfuerzan por salvar al bloque regional y apuestan por más integración. La entidad bancaria Morgan Stanley aseveró ayer que la zona euro atraviesa una situación límite y estableció una previsión de crecimiento del 0,5% para los dos próximos años, muy por debajo de la estimación anterior, que apuntaba 1,2%. “Abramos los ojos: el euro y Europa están al borde del precipicio”, resumió Jacques Delors, uno de los padres del euro, en una entrevista al diario suizo Le Temps.

Por su parte, Brasil, Rusia, India y China (los emergentes reunidos en el BRIC) aún constituyen el motor de la economía mundial, aunque a diferencia de la crisis de 2008, en esta ocasión sus economías revelaron síntomas de enfriamiento. Según el Banco Central brasileño, la economía del gigante sudamericano cayó 0,26% en junio con respecto a mayo, mientras que China sufre una inflación anual del 6,5%, lo que preocupa a las autoridades del Partido Comunista. Para enfrentarlo, Beijing subió las tasas de interés para moderar la actividad económica y calmar la inflación. Si la recesión afecta a los Estados Unidos y Europa, bajarán las exportaciones chinas, dejando como consecuencia una merma de sus compras de materias primas.

Todos los actores económicos enfrentan una dura coyuntura que nadie sabe cuándo terminará. Y, entre los principales afectados, también está América latina, que basó su crecimiento en la venta de commodities al gigante asiático y no está blindado ante la crisis. Del total de las exportaciones de la Argentina, el 9% tiene como destino China. “La mayoría de los emergentes está en una situación fiscal y financiera más sana que las economías desarrolladas. Argentina, sin embargo, está un poco más débil porque no adoptó las medidas macroeconómicas necesarias”, opinó Andrés Neumeyer, director del Departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella.

Aunque la crisis aún parece no haber llegado a su fase terminal, el futuro asoma negro. “El experimento de la gran deuda dejó al mundo occidental con un problema que no tiene fácil solución”, aventuró el economista James McDonald en la revista norteamericana Foreign Policy, explicitando que la crisis económica afectará a todos y aún no hay una salida a la vista. Y tampoco ganadores visibles.

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