Pyongyang exhorta a los extranjeros a abandonar Corea del Sur

Pyongyang exhorta a los extranjeros a abandonar Corea del Sur
El régimen de Kim advirtió que vuelvan a sus países porque la península se dirige a una "guerra termonuclear"

SEÚL.- Bajo la amenaza de una inminente "guerra termonuclear", el régimen de Corea del Norte intensificó ayer su desafío militar al advertir a los extranjeros que residen en Corea del Sur que abandonen ese país para evitar riesgos en caso de que estalle un conflicto armado.

"La península coreana se dirige hacia una guerra termonuclear", alertó ayer el denominado Comité para la Paz en Asia Pacífico del régimen nocoreano, en un comunicado.

"El Comité informa a todas las instituciones y empresas extranjeras y a los extranjeros, incluidos los turistas, que se les solicita tomar medidas para su refugio y evacuación en forma anticipada para su seguridad (...) Una vez que estalle el conflicto, va a ser una guerra total, una despiadada guerra sagrada de represalia", agregó.

La nueva amenaza, que se suma a recientes desafíos militares del régimen de Kim Jong-un tras las últimas sanciones de las Naciones Unidas por un tercer ensayo nuclear, se inscribe en las intenciones de Pyongyang de mantener el nerviosismo en la región, según analistas y diplomáticos occidentales, que consideran "improbable" un ataque a Seúl.

Sin embargo, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, los enemigos jurados del régimen, movilizaron sus equipos de defensa en los últimos días. El centro de Tokio amaneció ayer con un sistema de misiles Patriot desplegado para interceptar un eventual ataque. Otras baterías serán instaladas en la isla de Okinawa, en el sur del país.

Hace unos días, las autoridades norcoreanas habían pedido a los diplomáticos acreditados en Pyongyang que abandonaran el país con el argumento de que no podrían garantizar su seguridad a partir de hoy. Ninguna embajada parece haber hecho caso a esa advertencia.

Para los observadores occidentales, el alud de profecías de destrucción y muerte por parte del régimen comunista tiene en parte como objetivo impulsar en el país la imagen de Kim, un joven e inexperto gobernante, y mostrarlo como un jefe militar decidido. Al mismo tiempo, Pyongyang aprovecharía sus amenazas para lograr que Seúl y Washington modifiquen su fuerte respaldo a las sanciones de las Naciones Unidas.

Aunque Corea del Norte no ha dado señales de una movilización general de su ejército de más de un millón de efectivos, las potencias occidentales consideran que la situación es preocupante.

El comandante Samuel Locklear, máximo responsable militar de la armada norteamericana en el Pacífico, dijo ayer que las amenazas de Pyongyang "son claras y apuntan de manera directa a la seguridad nacional de Estados Unidos y a la paz y estabilidad regional". En una audiencia en el Senado, Locklear advirtió que los movimientos de las últimas semanas ejecutados por Pyongyang "subrayan la necesidad de una defensa antimisiles eficaz".

Según Locklear, Corea del Norte trasladó a su costa este un número indeterminado de misiles Musudan, con un alcance de unos 5000 kilómetros. En ese sentido, fuentes de la Casa Blanca detallaron ayer que habría "dos misiles que podrían estar preparados para ser lanzados" en cualquier momento, unas declaraciones en línea con los reportes de medios surcoreanos. Locklear dijo que el alcance de los misiles era lo suficientemente lejano como para poner en peligro a Guam, una isla norteamericana en el Pacífico, donde fue desplegado un escudo antimisiles de última generación.

Locklear agregó que Estados Unidos puede interceptar un misil de Corea del Norte, pero que elegiría no hacerlo si la trayectoria prevista no significa una amenaza.

La Unión Europea se sumó ayer a la inquietud que reina en esta zona y anunció que está examinando la posibilidad de endurecer las sanciones contra Corea del Norte.

Incluso China y Rusia, históricos aliados del régimen norcoreano, consideran que Kim ha ido demasiado lejos y reclamaron que ponga fin a sus provocaciones.

En Seúl, donde la jornada transcurrió con total normalidad, la vocera presidencial Kim Haing dijo que las amenazas de Corea del Norte equivalían a una "guerra psicológica". "Sabemos que tanto los extranjeros que residen en Corea del Sur como nuestros nacionales no se inmutan [por las amenazas]", agregó.

Para la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, que ha intentado reanudar el diálogo con su vecino del norte, la situación se asemeja a un "interminable círculo vicioso" en el que, en su opinión, Seúl responde a la conducta hostil de Pyongyang con acuerdos y "lo único que consigue es más hostilidad".

El Papa habló del conflicto con Ban Ki-moon

ROMA (De nuestra corresponsal).- La preocupante situación en la península coreana, en Siria y en el continente africano estuvieron en el centro de las conversaciones que tuvieron ayer Francisco y el secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-moon, en el Palacio Apostólico. Tras el encuentro, que duró 20 minutos, Ban advirtió que la situación en la península coreana puede llegar a ser "incontrolable", y reconoció: "El nivel de tensión es muy peligroso".

Si bien habla inglés, en la audiencia el Papa prefirió hablar en italiano y usar un traductor.

En tanto, en su misa matutina en la capilla de la residencia Santa Marta, el Papa volvió a sorprender con una homilía en la que invitó a evitar los chismes y rumores, enemigos de la comunidad, porque son "tentaciones del maligno". Francisco recordó que el comportamiento justo de un cristiano es el de "no juzgar a nadie", porque "el único juez es el Señor", "estar callados" y si se debe decir algo, debe ser a los interesados, pero "no a todo el barrio".

Del editor: qué significa.

Aunque una guerra parece improbable, con las tensiones al límite apenas una chispa podría tener consecuencias incontrolables.

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