Pymes: entre las caídas récord y la "cautela activa", qué expectativas tienen de cara al segundo semestre

Pymes: entre las caídas récord y la

Tras baja de ventas y maquinas paradas, la industria encara con moderación la segunda parte del año. Los encuentros clave de las pymes para debatir la agenda del sector.

Por Nazarena Lomagno

La recuperación económica que avizora el Gobierno todavía no logra traducirse de manera sostenida en el entramado productivo. Mientras los sectores vinculados al agro, la energía y la minería muestran mejores perspectivas, buena parte de la industria, la construcción y el comercio se encuentran con bajo nivel de actividad, baja creación de empleo y expectativas moderadas de cara al segundo semestre.

Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo analizados por la organización Misión Productiva, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 el 59% de las ramas productivas privadas redujo su cantidad de trabajadores registrados. En concreto, si se excluye la Administración Pública, 554 de los 948 subsectores económicos destruyeron empleo formal durante el período analizado.

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Entre los rubros con mayor pérdida de puestos registrados aparecen la construcción, con una baja de 81.295 empleos; la industria manufacturera, con 76.556 puestos menos; transporte y almacenamiento, con una caída de 61.107 trabajadores; servicios profesionales, científicos y técnicos, con 25.449 empleos menos; e intermediación financiera y servicios de seguros, con una baja de 12.089 puestos.

Del otro lado, los sectores que lograron crear empleo muestran una dinámica más concentrada: Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca sumaron 17.351 puestos; salud humana y servicios sociales incorporaron 17.259 trabajadores; alojamiento y gastronomía crecieron en 8.959 empleos; y enseñanza agregó 7.858 puestos registrados.

Martín Alfie, jefe de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones y cofundador de Misión Productiva, resumió el escenario como una “economía partida en dos”. Por un lado, aparecen los sectores vinculados a minería, petróleo y agro, aunque todavía enfrentan incertidumbres. En el caso del petróleo, el aumento de la producción es concreto, pero “persisten cuellos de botella en infraestructura, recursos humanos y financiamiento”. En minería, sostuvo que todavía resta ver si los anuncios de inversión efectivamente se concretan. En el agro, en tanto, la preocupación pasa por la rentabilidad, afectada por costos como fertilizantes y márgenes ajustados.

“El resto de la economía está preocupado porque ve que se consolida una fragmentación productiva: unos pocos sectores crecen mucho y el resto queda planchado o incluso cae”, señaló Alfie.

Para el especialista, el problema es que las actividades más ligadas a la generación de trabajo no encuentran un motor claro de recuperación. “No ven un driver de crecimiento del mercado interno, de la obra pública ni de todo lo que tracciona realmente la economía cotidiana”, advirtió.

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“No es solo destrucción de empleo, sino también no contratación de nuevo personal”, agregó el cofundador de Misión Productiva.

Del “peor mes” a la “cautela activa”: cómo llegaron los empresarios al segundo semestre

Por esto mismo es que el clima entre las pymes industriales aparece atravesado por la prudencia en algunos casos y el desánimo en otros. Norberto Fedele, titular de la Unión Industrial de San Martín, definió las expectativas empresarias para el segundo semestre bajo la “cautela activa”.

“La cautela es porque los números no mienten: cuatro de cada diez máquinas están trabajando”, afirmó. Sin embargo, aclaró que el sector no permanece inmóvil. “Activa porque no nos quedamos esperando: estamos trabajando para que la estabilidad macroeconómica que se está construyendo -inflación bajando, riesgo país cayendo, crédito mejorando- se traduzca en condiciones reales para producir más y emplear más”, sostuvo.

En ese sentido, la industria de San Martín repite la serie de reclamos concretos que levanta el sector: nivelar la cancha frente a importaciones que consideran “desleales”, garantizar que el Estado compre con preferencia por la producción local, mejorar el acceso al crédito productivo “con tasas y plazos razonables” y reconocer el rol de la pyme industrial en la generación de empleo de calidad.

En cambio, el diagnóstico de Roberto Nicoli, presidente de la Unión Industrial de Tigre y productor de cubiertos de plata, es más duro. Consultado por las expectativas de producción, ventas, costos y empleo, fue tajante: “Aumento de empleo, cero. No tenemos ningún tipo de expectativa de tomar gente”, respondió el empresario.

El principal problema, según describió, es el parate del consumo. En su caso particular, sostuvo que mayo fue “el peor mes histórico” medido en unidades de producto, no en facturación. “Estamos con el mínimo de producción. No tiene sentido hacer stock si no hay venta”, explicó.

El industrial señaló que las empresas están “reduciendo costos al máximo” y buscando estrategias alternativas para sostener la actividad. En su fábrica de cubiertos, por ejemplo, decidió saltear al distribuidor para vender directamente a restaurantes y hoteles con mejores precios. Pero la respuesta vuelve a ser la misma: “Me dicen que los precios son buenos, pero que no tienen consumo”.

Nicoli también marcó un punto crítico en materia fiscal. Aseguró que muchas empresas logran cubrir salarios, materia prima y servicios, pero no llegan a pagar impuestos. “Estoy en el punto de equilibrio sin impuestos. En este momento no puedo pagarlos”, sostuvo. En ese contexto, cuestionó el avance de embargos e intimaciones por parte de organismos nacionales (ARCA) y provinciales (ARBA).

Los empresarios encuestados por el INDEC muestran expectativas débiles

El cuadro empresario también aparece reflejado en los informes oficiales de expectativas. En la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC para el período mayo-julio de 2026, el 32% de las empresas consultadas consideró que su situación comercial era mala, el 5,3% la calificó como buena y el 62,7% la describió como normal.

Hacia el fin de este trimestre, el 18,7% espera que la situación comercial mejore, el 17,3% prevé que empeore y el 64% cree que permanecerá igual.

Así, el indicador de clima empresarial, que combina situación actual, expectativas futuras y stocks, arrojó una caída de 4,4%.

La falta de demanda, señalada por el 57,3% de las empresas, aparece como el principal factor que limita la capacidad para aumentar la actividad comercial. Le siguieron el costo laboral (21,3%), el costo de financiamiento (6,7%), la competencia en el propio sector (5,3%) y el acceso al crédito bancario (1,3%).

El dato laboral de la encuesta también confirma que no pronostican un fructífero fin de año. Frente a la pregunta sobre qué cambios esperan durante los próximos tres meses en la cantidad de personas empleadas, solo el 1,3% respondió que aumentará personal, el 73,3% dijo que no variará y el 25,3% anticipó que disminuirá.

Las consultoras serenan el optimismo del FMI

El escenario privado contrasta con las proyecciones de crecimiento que manejan organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI). En su último staff report, corrigió a la baja en un punto porcentual su estimación de crecimiento para Argentina, pero aún espera que la economía crezca 3,5% este año.

Sin embargo, distintos analistas consideran que el pronóstico sigue siendo optimista. De acuerdo con el último informe de la consultora LLZ, el escenario del FMI “combina buen ritmo de crecimiento, superávit, rápida baja de inflación, tipo de cambio estable y una tasa de interés levemente positiva”.

El problema, advierte la firma del economista Leandro Ziccarelli, es que si la proyección de crecimiento resulta demasiado optimista, “también pueden serlo el resto de las variables, dado que en los modelos del organismo todas se retroalimentan”.

La estimación presentada en el informe prevé un crecimiento más moderado: 2,3% para el año, apenas por encima del arrastre estadístico de 2,1%. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), con una previsión de 2,8%, aparece como un punto intermedio entre ambas miradas.

Respecto a las trayectorias de inflación, el FMI visualiza un proceso de desinflación “muy rápido”, entiende LLZ, al cerrar con una tasa interanual del 25%.

“En nuestra estimación, con precios relativos todavía por corregir (tarifas y combustibles), consideramos que el piso del 2% se perforaría de manera sostenible recién en la última parte del año y, por ende, la inflación anual estaría más cerca de 30% que de la proyección del organismo”, asegura la consultora.

Las apariciones clave de la industria para mantener en agenda sus reclamos

Con todo, la agenda productiva buscará ocupar un lugar más visible en los próximos días. Este martes, Misión Productiva realizará el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, con la participación de Luciano Laspina, Horacio Rodríguez Larreta, Matías Kulfas y Daniel Herrero.

A su vez, este miércoles la Unión Industrial de Berazategui, a cargo de Alejandro Bartalini, realizará un congreso en el Sheraton Buenos Aires Greenville, que reunirá a más de 200 empresarios y expositores como Emmanuel Álvarez Agis o Gustavo Lazzari.

“Buscamos acompañar a las pymes en este contexto. Los márgenes ya ni se miran, la discusión pasa por la sostenibilidad de la empresa. La utilidad está muy por debajo respecto del foco sobre cómo sostenemos la industria para seguir”, advirtió el empresario.

“Esto no sé si irá peor, pero creo que seguirá igual en el segundo semestre. Buenos Aires, Córdoba, Rosario (principales polos industriales) y la clase media son los más afectados por este Gobierno”, entiende Bartalini.

Además, el jueves habrá una conferencia de prensa en la Cámara de Calzado para impulsar una Ley de Emergencia Pyme. La convocatoria reúne, entre otros espacios, a la Confederación Federal Pyme, APYME y Fundación ProTejer. Según Rubén Cima, referente de la industria del calzado, la iniciativa apunta a frenar ejecuciones y embargos de ARCA, aliviar el costo de los servicios y discutir herramientas como una cuenta única fiscal.

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