Dispuso una serie de medidas unilaterales que reflejan que, tras 15 años, su figura no tiene contrapeso
El martes pasado, mientras Occidente dudaba sobre el apoyo financiero a la atribulada Ucrania, Putin aventajó a todos con su decisión unilateral de habilitar préstamos por hasta 15.000 millones de dólares. El miércoles, por indicación de Putin, el Parlamento aprobó una ley de amnistía que podría beneficiar a miles de prisioneros. El viernes, emitió el perdón para Khodorkovski, ex magnate petrolero y en algún momento aspirante a rival opositor de Putin. Todo eso, en el transcurso de la semana pasada.
A principios de este mes, Putin convulsionó a los círculos políticos y periodísticos de Moscú con el sorpresivo anuncio de que reestructuraría la agencia de noticias estatal semiindependiente RIA-Novosti, bajo la dirección de uno de sus leales del Kremlin.
Son decisiones que ponen de relieve la singular capacidad de Putin no sólo para emanar poder ejecutivo, sino también para doblegar a su voluntad a las ramas Legislativa y Judicial del Estado y para ejercer un pesado control sobre los medios de prensa rusos.
"Estamos frente a un presidente que no encuentra límites a su poder en un país que nunca fue democrático, que nunca tuvo algo parecido a un equilibrio de poder, donde hubiera un contrapeso de poderes", dijo Vladimir Posner, uno de los más prestigiosos periodistas de Canal 1, la principal emisora controlada por el gobierno.
"Aquí no hay cuarto poder", dijo. "De hecho, no hay ni segundo ni tercer poder. Sólo existe el primer poder, la presidencia. Así son las cosas hoy en Rusia."
Putin se prepara para ingresar en su decimoquinto año como líder político indiscutido de Rusia, y su autoridad es tan vasta que le confiere mayor peso político que cualquiera de sus pares occidentales para influir en el curso de los acontecimientos y, a veces, incluso le permite marcar la agenda de los asuntos mundiales.
En abierto desafío a Estados Unidos, Rusia le concedió asilo al ex contratista de seguridad nacional Edward Snowden, mientras el propio Putin lo describió como un soplón. Putin también logró desviar la idea norteamericana de un ataque militar sobre Siria, al presentar un plan de desarme del arsenal químico de Damasco.
Pero todas estas recientes jugadas entrañan serios riesgos. La liberación de Khodorkovski podría ser la liberación de un rival vengativo, con el dinero y la voluntad de hacer todo lo posible para alejar a Putin del poder. El rescate de Ucrania podría convertirse fácilmente en una debacle financiera que exacerbe los ya acuciantes problemas económicos de Rusia si Ucrania sigue a los tumbos rumbo al default.
Y meterse con RIA-Novosti, una respetada agencia de noticias, para favorecer un recambio que ya es considerado una avanzada propagandística al estilo soviético podría socavar la credibilidad necesaria para sostener esa imagen de Rusia como potencia reemergente y capaz de desafiar a Occidente que Putin quiere cultivar.
Los seguidores de Putin dicen que sus acciones reflejan su objetivo de construir una Rusia más grande, lo que se evidencia en proyectos de alto impacto y visibilidad, como los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, que sacarán lustre no sólo a la figura del presidente, sino de su país. Un gesto magnánimo como la liberación de Khodorkovski, dicen, demostraría su rango de estadista y serviría para desviar cualquier sospecha de autoritarismo.
Sus críticos aseguran que se trata de medidas estratégicas tendientes a retener el poder, que seguramente se le irá escurriendo como el flujo de dinero de las exportaciones de las vastas reservas fósiles del país, que generaron ganancias sin precedente durante la supremacía de Putin y que comenzaron lentamente a retroceder. Según este punto de vista, Putin se habría vuelto impulsivo y estaría cada vez más aislado, sin el control de opositores ni tampoco de ex asesores de su confianza.
Lilia Shevtsova, analista del Centro Carnegie de Moscú, dijo que el indulto no era evidencia de que Putin está buscando mejorar su imagen en el exterior, sino que más bien demuestra la satisfacción que representa para Putin acceder al pedido de indulto de Khodorkovski, ya que lo toma como una admisión de su culpa. "Para Putin, los líderes mundiales son patéticos debiluchos que pueden ser ignorados", escribió Shevtsova.
Los expertos dicen que la desaceleración del crecimiento ruso es otro factor que influyó en las recientes decisiones de Putin, alentándolo a tomar medidas para mejorar el clima de inversiones y atraer capitales internacionales, así como para levantar su popularidad en caso de que la economía se hunda. Debido en parte a la desaceleración económica y el aumento de precios, el índice de aprobación de Putin se ubica en el 61%, el más bajo desde 2000, el primero de su presidencia, según datos del Centro Levada, una agencia de sondeos moscovita.
Chris Weafer, socio de Macro-Advisory, una consultora de Moscú, dijo que la liberación de Khodorkovski era una señal positiva, pero que hace falta más que eso para darles seguridad a los inversores. "Lo que les preocupa a los inversores no es el arresto de Khodorkovski de hace 10 años, sino la corrupción, el pobre clima de negocios y la percepción de que hay muy poco respeto por el imperio de la ley."
Sergei M. Guriev, ex rector de la Escuela de Nueva Economía de Moscú, dijo que comparte la idea de que las recientes decisiones de Putin fueron dictadas en parte por razones de tipo económico. "No hay crisis internacional, y sin embargo la economía rusa está creciendo apenas un 1,5% al año", dijo Guriev.
"El precio del petróleo está alto, y sin embargo el gobierno ruso tiene problemas para equilibrar su presupuesto. Eso significa que no todo anda tan bien."

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