No firmará nuevos contratos en el rubro de la construcción. El incidente ocurrió el año pasado.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció ayer que ampliará las sanciones contra Turquía en el sector de la construcción por el derribo de un bombardero ruso Su-24 en la frontera con Siria, un incidente ocurrido el año pasado. “Los actuales contratos (con empresas turcas) siguen en vigor, pero, pese a todo, las restricciones en el sector (de la construcción) se ampliarán", anunció Putin.
Durante un foro de su plataforma electoral, el Frente Popular de Toda Rusia, el jefe del Kremlin señaló que el gobierno tomó “la decisión de no suscribir nuevos contratos con empresas turcas”, algo que “permitirá a nuestro sector de la construcción aumentar su cartera de pedidos y exigirá nuevos cuadros especializados”. En ese sentido, aseguró que las nuevas sanciones, al igual que las adoptadas contra el comercio de alimentos de la Unión Europea, están "plenamente justificadas", ya que son una respuesta a "acciones destructivas". Al mismo tiempo, subrayó que las sanciones rusas también buscan liberar el mercado de la "tiranía extranjera", en alusión a los productos perecederos europeos -carne, pescado, verduras, frutas y lácteos-, que han desaparecido de los supermercados rusos. Putin destacó que si su país decidió no romper todos los contratos con Turquía fue porque eso habría perjudicado los intereses nacionales. Según sus cálculos, hay unas 300 constructoras turcas que operan en Rusia y el volumen de los acuerdos firmados alcanza los 50 mil millones de dólares.
Ataques en Siria y Camerún
El accionar del terrorismo continúa dejando un sendero de muerte en África y Medio Oriente. Al menos 29 personas fallecieron ayer en Camerún por un atentado del grupo islamista Boko Haram, mientras que en Siria el número de muertos ascendió a 23 tras un ataque suicida en la ciudad de Alepo.
La masacre cometida en Camerún ocurrió en la aldea de Bodo, una zona atacada en varias ocasiones por Boko Haram, oriundo de Nigeria. En el caso de Siria, el ataque fue contra una base del opositor Movimiento Islámico de los Libres de Sham, una de las facciones rebeldes más importantes que suele colaborar con el Frente al Nusra, milicia islamista vinculada a Al Qaeda.

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