En la represión, la Metropolitana utilizó balas de goma y gases lacrimógenos. Tiempo Argentino contabilizó a 15 trabajadores de prensa heridos, además de dos detenidos. Una reportera estuvo siete horas presa en Parque Patricios.
Ramiro Barreiro
Al cierre de esta edición se hablaba de una cifra superior a los 50 heridos entre internos, profesionales y periodistas. El colectivo M.A.F.I.A. logró fotografiar a un paciente que recibió 21 balazos de goma durante la represión y el titular de la Asociación de Profesionales del Hospital Borda, Gabriel Cavia, informó que entre los detenidos están "el doctor Puerta y un integrante del taller protegido 19, Horacio Masvic".
Pasado el mediodía, Sebastián Gatti, residente del Hospital Piñeyro, confirmó que había "30 heridos, uno de ellos de gravedad" y José Luis Mataza, secretario general de ATE capital, dijo que "por lo menos 40 personas fueron heridas por balas de goma o sufrieron intoxicación por los gases que tiró la Policía Metropolitana".
Pepe Mateos trabaja para el diario Clarín. Tiene más de veinte años de reportero gráfico y su nombre se hizo conocido cuando retrató a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán agonizando en la estación Avellaneda. Belén Revollo es mucho más joven y tal vez no haya sacado todavía su mejor imagen. Integra el proyecto televisivo del movimiento popular La Dignidad. La Policía Metropolitana los reprimió por igual. Ambos fueron detenidos y maltratados por los efectivos comandados por Guillermo Montenegro. Sin embargo, el ministro no mencionó a Belén, que permaneció siete horas detenida en Parque Patricios, y de Mateos dijo que "estaba sobresaltado".
Los abusos de la Policía Metropolitana también alcanzaron a Mario Ricci, camarógrafo de los canales C5N y 26 y a su compañero –también de C5N– Mario Gavilán. El primero fue alcanzado con balas de goma y perdigonazos y tuvieron que operarle un brazo.
Patricio Tejedor, cronista de FM La Tribu, quedó en medio del tumulto y allí recibió cinco balas de goma en el abdomen, espalda y piernas. La misma suerte corrió Gonzalo Pardo de M.A.F.I.A. El fotógrafo sufrió dos balazos de goma en las piernas y fue rociado con gas en el rostro. Dijo a Tiempo Argentino que "la mitad de las personas que estábamos en los tumultos éramos periodistas, era imposible no advertirlo".
La lista de colegas golpeados es extensa. El fotógrafo del diario Crónica, Pablo Villán, deberá hacer reposo durante los próximos 20 días por un doble esguince de tobillo. En forma irónica, fue objetivo de muchas cámaras que lo tomaron cuando la Metropolitana se lo llevaba con los brazos levantados, como si fuese un delincuente. Gabriel Eiriz y Leonardo Piccone, de la sección audiovisuales de Télam, también sufrieron traumatismos. Hace algunos días, en la marcha opositora denominada 18A, dos compañeros suyos también fueron agredidos. No obstante, la Sociedad Interamericana de Prensa, no sacó ningún comunicado que diga que en la última semana, un total de 21 trabajadores de prensa fueron agredidos.
Pablo Di Maggio, fotógrafo freelance, recibió perdigonazos en una pierna. También fueron agredidos Alberto Samudio y Sebastián Vázquez, de Telefe; Carlos Torres, camarógrafo de Canal 13; Soledad Larghi, cronista del canal América y Fabián Alasi, camarógrafo de Crónica TV.
A Pablo Albornoz y Rodrigo Frasinelli, de CN23, los empujaron y no los dejaron trabajar: la policía del diálogo y la tolerancia amenazó con cortarle los cables. «

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