El intendente hizo una gran apuesta por la Policía Municipal, aunque la consulta popular define mucho más que la mera creación de esta fuerza.
El intendente Gustavo Pulti hizo una jugada a principio de año que sorprendió a propios y extraños: convocó a una consulta popular para constituir una Policía Municipal. En ese momento descolocó a la oposición que quedó perpleja. La inseguridad encabeza el ranking de preocupaciones de los vecinos marplatenses y frente a esa convocatoria surgieron varios interrogantes: si la consulta sería vinculante o no, qué proyecto de Policía se presentaría ante los vecinos, cómo se financiaría y si era necesaria o no una ley para ponerla en marcha.
Muchos de estos interrogantes hoy siguen abiertos, pero lo que parecía una elección con resultado cerrado de antemano, un claro apoyo de los marplatenses al Sí, empezó a mostrar sus lados flacos y abrió nuevos interrogantes. Como dice el dicho popular “no aclares que oscurece”, porque en el horizonte del intendente los nubarrones comenzaron a poblar el cielo.
Rodeado de especialistas y de exposiciones “magistrales”, Acción Marplatense comenzó a explicar cuál era el proyecto. El mismísimo intendente sería el jefe de la fuerza. El tipo de capacitación de quienes estén en los tres niveles superiores deberá ser terciaria o con experiencia profesional en áreas especificas. En los tres niveles inferiores se necesitará tener secundario completo además de aprobar cursos de formación y capacitación. Los efectivos estarán armados y contarán con equipos móviles y de comunicaciones y hasta helicópteros. Pero la clave de todo esto es quién PAGA la Policía Municipal, que además tendrá un plazo de implementación de 4 años.
Frente a esta situación, lo que parecía una victoria rotunda del intendente, desde las redes sociales y lentamente desde los partidos políticos, que comenzaron a saldar diferencias internas, se expresaron de manera unánime en rechazo a la iniciativa del Ejecutivo municipal. No hay partido político que acompañe al intendente en su cruzada por el Sí. Ni siquiera el de Carlos Arroyo, que la tarde que Pulti hizo el anuncio aplaudió de pie. El tiempo y los detalles del proyecto hicieron que cambie de opinión.
Frente a este escenario de soledad, y ante la reticencia que han mostrado los concejales del FpV -sin tomar una postura contundente-, el oficialismo movió una ficha en las últimas horas: el pultismo K realizó un acto y llamó a votar por el Sí. Este sector minoritario, casi marginal en la vida interna del kirchnerismo, y que ocupa lugares en la gestión municipal, salió a intentar darle volumen a la campaña del Sí.
Lo cierto es que son muchos los sondeos que circulan que indican que el No se impondría. Ahora ya es tarde y las cartas están echadas: Pulti el 9 de junio se juega mucho más que una consulta, se juega por la Policía Municipal.
Lo que pone en juego primero es el nivel de confianza que el vecino marplatense tiene en él y su gestión para darle una sobretasa más, como las que ya paga para turismo, salud y basura, además de pagar los impuestos provinciales y nacionales. Puti deberá demostrar que los vecinos creen en él como lo hicieron con el fallecido Elio Aprile, a quien le dieron dinero para solventar obras del Plan Mar del Plata 2000 a través de un plebiscito que se impuso por el 51,5%.
Por otro lado, pone en juego su prestigio político a tan solo 13 días del cierre de listas. Una derrota o un triunfo marcarán su futuro político. Un triunfador puede imponer condiciones a los kirchneristas que lo rechazan, pero un derrotado difícilmente pueda armar una lista de concejales.
Los hombres cercanos al intendente saben que esta elección no es una elección mas y que la tensión que viven día a día, y la intensidad que “Gustavo” les transmite, es porque lo que en un momento creían que sería una catapulta al estrellato y la nacionalización de la figura del intendente, se puede transformar en una catapulta que los eyecte del escenario político.
En los últimos tiempos, Acción Marplatense rompió todo tipo de lazos con el sciolismo quien ha sido uno de los principales blancos de las críticas al momento de llamar a votar por el Sí. En sus recorridas barriales, la principal responsable de todos los males es la política de seguridad del ministro Casal y del gobernador Scioli, pero la vehemencia en estas críticas no le han traído desde el Gobierno nacional ningún apoyo que lo blinde y le dé respaldo por si los resultados no son los de una victoria.
Pulti está en su hora clave. Pone en juego todo lo construido hasta el momento. Hasta una victoria, que le daría margen, lo pone en el desafío de activar una Policía Municipal y además resolver los problemas de seguridad de la ciudad. Se dio cuenta que con Acción Marplatense ya no le alcanzaba y fugó al kirchnerismo, pero en el kirchnerismo no lo quieren. Si sale bien parado de ésta, tendrá la posibilidad de reinventarse y tener una carta novedosa para exhibir.
Pulti jugó a “pato o gallareta”, la gran diferencia es que el pato es algo apreciado, se come. En cambio, pese a sus similitudes de aspecto, la gallareta es un ave que no sirve para nada, dicen que su carne es como esponjosa y algo desagradable.
A nadie le gusta probar el sabor de la derrota y habrá esperar a que el soberano defina y ver qué le depara el destino al lord mayor de la Ciudad Feliz.
Hasta la próxima Columna de Miércoles.


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