“No se puede dar un módulo a un ciudadano para que te vote”

“No se puede dar un módulo a un ciudadano para que te vote”
Según el legislador, falta diálogo y seguridad.

Antes de empezar la entrevista, el legislador Alfredo Toscano (PJ) se descuelga del rostro unos anteojos para leer de llamativo marco blanco y los guarda en un estuche, que coloca junto al pocillo de café. Los ha comprado hace algunas semanas, en uno de los viajes que hizo para acompañar a su líder político, Domingo Amaya, en reuniones con dirigentes kirchneristas. Las gafas proceden, entonces, de uno de los tantos encuentros que tuvo este año el jefe municipal de la capital con el afán de posicionarse como candidato a gobernador por el Partido Justicialista (PJ).

Toscano, que durante ocho años se desempeñó como funcionario amayista y desde 2011 preside la comisión de Medio Ambiente de la Legislatura, no tiene dudas de que su referente ha hecho méritos para aspirar a conducir la provincia. “El peronismo siempre ha sido rico en matices. Tuvimos a los Riera-Juri y a los Miranda-Olijela. Y siempre lo importante fue trabajar y no temer a la política. El peronismo siempre ofreció alternativas a la comunidad. Y después de estos años de trabajo, es natural que haya quienes consideren positivamente al intendente Amaya”, ratifica Toscano.

-Todo indica que la estructura del Municipio trabaja pensando en la Gobernación. ¿Cómo debe entenderse esto en el PJ?

-No lo entiendo como una disputa política. Sí como un fortalecimiento de la gestión, una autocrítica de las cosas por hacer y una búsqueda de las personas indicadas para terminar bien. Después, sobre nuestro partido, la verdad es que siempre hubo matices y eso es algo indiscutiblemente bueno.

-Sobre los matices: el apoderado del PJ, Marcelo Caponio, en una entrevista con este diario no nombró a Amaya entre los posibles candidatos (mencionó a Beatriz Rojkés, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo). ¿Cómo cayó esto en el amayismo?

-Si el apoderado del partido que nos representa ya está haciendo divisiones, mal vamos los peronistas. Hay un peronismo único, con muchos matices. No nos consideramos al nivel de nadie ni que Amaya es mejor ni peor: sin dudas es una alternativa distinta a los nombres que (Caponio) mencionó. El intendente encabezó tres gestiones en la Municipalidad e hicimos elecciones históricas. Pero no puede ser más intendente y Alperovich no puede ser más gobernador. Es legítimo (el cambio). En 2003, cuando se pensó en la sucesión, había dos corrientes: o poníamos a un peronista histórico, que era Juri, o a José Alperovich, que era quien más aceptación tenía en la sociedad. El peronismo, en un acto de generosidad, decidió por Alperovich. Eso tiene que ser válido para ahora.

-Su compañera Beatriz Ávila y usted integran el bloque oficial y conducen comisiones (Salud Pública y Medio Ambiente, respectivamente). ¿Cómo será ahora la relación con el alperovichismo?

- Tengo muy clara la diferencia entre la política del partido y la responsabilidad institucional. Siempre he aceptado lo que el bloque haya decidido. No somos como los radicales, que son cuatro y forman no sé cuántos bloques. Sabemos tener diferencias y cuáles son los ámbitos para plantearlas.

-¿Ve posible una construcción al lado del canismo, que parece ser hoy el sector fuerte de la UCR?

-La política es el arte de lo posible. Pero apostamos a que el peronismo esté unificado. Unido, (el partido) va a brindar una oferta electoral que será la mejor. Ojalá el mejor hombre encabece la fórmula, y mi pensamiento es que es Amaya.

-¿El amayismo baraja un sucesor para el intendente?

-Una referencia importante es cómo le va a cada dirigente en las elecciones. Y entiendo que muchos compañeros aspiren a suceder al intendente. En lo personal, pienso en quien ganó en la capital en las últimas elecciones (provinciales de 2011): Germán Alfaro, que salió primero con el aval de 350 mil vecinos. Alfaro, junto con otros que nos acompañan, es un posible candidato.

-El año pasado, la capital fue uno de los dos municipios donde la lista oficial de diputados perdió con la UCR. ¿Cómo toman ese dato?

-Las elecciones intermedias son especiales. La ciudadanía vota de alguna forma tratando de dar un mensaje a quien está gobernado. Fue una alerta política para todos. En San Miguel de Tucumán pagamos caro que en la lista no haya habido un representante capitalino. Si hay una elección provincial, y donde vive el 50% de la población no se pone alguien que represente a esa comunidad, la situación se complica. El peronismo en la capital tiene muchos mariscales en cada circuito. Por suerte, donde está nuestra mayor fortaleza, en el sur, casi centro, hemos conseguido buenos números. Después, hay otros dirigentes que en el norte (de la ciudad) no han tenido buenos resultados, por ejemplo, como el compañero (Guillermo) Gassenbauer, que no salió bien en sus circuitos. Pero no le podría atribuir la culpa al compañero: es algo que excede a uno.

-¿Le preocupa que el traslado de recursos de la capital al interior, como el programa de castración de perros, sea interpretado como una idea con fines electorales?

-En la medida en que podamos, vamos a dar una mano. Venimos diciendo que los servicios del Estado no deben tener corte electoralista, sino un sentido de compromiso con el ciudadano. Es cierto que el intendente está para gobernar la capital, pero ¿cuál es el límite para ser solidarios? No podemos anteponer cuestiones electorales. No se puede dar un módulo a un ciudadano para que te vote, sino a la persona que tenga necesidad. Esa es nuestra postura. Amaya siempre dice que donde hay una necesidad, hay una obligación del Estado. Se hicieron muchísimas cosas, como hospitales y escuelas, pero falta trabajar en seguridad y en el diálogo.

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