Fabio López fue condenado a 10 años de prisión por prostituir a su pareja, María José Estella, la joven que murió en marzo de 2009 cuando fue arrojada de un camión. Es lo que había pedido el fiscal.
Fabio Marcelo López fue condenado hoy a 10 años de prisión por facilitamiento de la prostitución en perjuicio de su pareja María José Estella, la joven que murió en marzo de 2009 cuando fue arrojada desde un camión. La sentencia se dio a conocer este mediodía en la Cámara del Crimen 1, en Santa Rosa, y el acusado no estuvo presente.
La sentencia fue leída por la presidenta del Tribunal, Alejandra Ongaro, quien estuvo acompañado por los otros magistrados que integran el cuerpo, Elvira Rosetti y Miguel Gavazza. El fiscal Jorge Marcelo Amado había pedido una condena de 10 años, mientras que la abogada de la querella, Cristina Albornoz, reclamó 12 años de prisión.
Los jueces encontraron a López como autor material y penalmente responsable del delito de facilitamiento de la prostitución agravado por la convivencia con la víctima.
El caso de López se suma a los de los exboxeadores Víctor “Yanca” Valquinta y Víctor Purreta, quienes fueron condenados por proxenetismo en perjuicio de Verónica Feraude y Andrea López, respectivamente. En los dos casos, las condenas llegaron cuando las víctimas del sometimiento ya estaban muertas.
María José Estella tenía dieciséis años y murió luego de que un camionero la tirara desde el vehículo en marcha, el 30 de marzo de 2009. El homicida, Adrián Alejandro Ayala, fue condenado a 10 años de cárcel. La menor, según el procesamiento, ejercía la prostitución desde hacía dos años, cuando se fue de su casa para vivir con López en el barrio Matadero. Hacía ocho meses que no tenía contacto con su familia. La madre declaró en el juicio que el imputado impedía esa relación.
Durante el juicio, dos mujeres que ejercían la prostitución en la ruta 35 -frente a Canal 3, a metros del lugar que utilizaba Estella- declararon que vieron cómo López llevaba o buscaba en moto a la menor. Se trata de las hermanas María José Romero y Yanina Soledad Romero, que viven en el barrio Matadero, igual que el acusado.
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