Protestan en una escuela de Caballito porque ramas caídas ya lastimaron a tres personas

Protestan en una escuela de Caballito porque ramas caídas ya lastimaron a tres personas

Los padres dicen que los árboles no están mantenidos y son un riesgo para los chicos.

Al grito de "¡queremos una solución!", un numeroso grupo de niños y sus padres reclamó en la puerta de sus escuelas, la primaria N° 3 Primera Junta y el jardín Margarita Ravioli del barrio de Caballito, que se realice el mantenimiento de los centenarios árboles que conforman el parquizado compartido de las instituciones. El miércoles último, una mujer cayó desvanecida luego de que se desprendiera la hoja seca de una palmera sobre su cabeza. Un año y medio atrás, dos docentes debieron ser hospitalizadas por un hecho de similares características.

La comunidad educativa tiene miedo. Entre ambas escuelas suman unos 1500 alumnos, de entre tres y 13 años. "Por ahora, por suerte, ningún chico resultó golpeado. Pero si una de esas ramas cayera sobre un niño, sería una tragedia", resumió Silvia Usatorre, mamá de una estudiante que asiste al quinto grado de Primera Junta.

Mientras la mujer dialogaba con LA NACIÓN, su hija era uno de los pequeños manifestantes que llevaba un casco amarillo, tipo de obra, cubriendo su cabeza como símbolo del temor que tienen los padres y alumnos que circulan por el parque, que queda en la intersección de la avenida Rivadavia y Campichuelo.

La víctima de la semana pasada fue trasladada al hospital Durand y se recuperaba con normalidad. Pero el suceso movilizó, otra vez como en 2013, a la comunidad educativa local.

En septiembre de ese año, parte de una araucaria se desprendió sobre dos docentes que transitaban por el parque. Una de las maestras permaneció varios días internada en terapia intensiva. Actualmente, ese ejemplar está rodeado por un cerco metálico y casi no le quedan ramas.

Miembros de la cooperadora de la escuela denunciaron que los árboles del parque, unos 70 aproximadamente, "no tienen mantenimiento" y que "los podan de manera indiscriminada". Como todos los padres consultados, Rosana Chaio resaltó: "No queremos que saquen los árboles, sino que haya un plan para controlarlos". Soledad, otra mamá, agregó que, cuando se iniciaron las clases, cayeron varios cocos de las palmeras.

Fuentes del gobierno de la ciudad dijeron que en marzo hubo una poda de árboles en el parque lindero con los establecimientos y que ante la propuesta de talar completamente los ejemplares la comunidad educativa se opuso.

Aunque la cooperadora contrató a un jardinero, los integrantes aclararon que el hombre no cuenta con los instrumentos necesarios para alcanzar la altura de los centenarios árboles.

El titular de la junta comunal N° 6, Marcelo Iambrich, dijo que, "a más tardar el lunes próximo", una hidrogrúa trabajará en el lugar para retirar las hojas secas de las palmeras. "Los padres pretenden que les entregue un certificado que asegure que no se va a caer nada, pero siempre puede haber algo que no se puede controlar, como el viento de ayer [por anteayer a la noche]", agregó el funcionario. Según él, los controles del arbolado se hacen cada dos meses..

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