Prometen un proyecto de consenso para el predio del Batallón 121

“Vamos a consultar con especialistas, la Municipalidad y los vecinos, de modo de resolver a través del consenso cómo incluimos a este predio irrepetible en el tejido de Rosario”, aseguró ayer el gobernador Hermes Binner, a poco de formalizar el traspaso del Batallón 121 a la provincia gracias al pago de la última cuota a la Nación.
En el mismo acto el gobierno firmó un “acta de intención” para que el Colegio de Arquitectos lance un concurso de ideas no vinculante de donde salgan propuestas para el predio, un pulmón verde de 30 hectáreas donde también existen más de 20 grandes edificios de valor patrimonial. Prima facie se piensa en un uso mixto e integrado al resto de la ciudad.

   No bien se empezó a hablar de que la provincia compraría a la Nación los terrenos del batallón —delimitado por Ayacucho, Lamadrid, Buenos Aires e Ibáñez— largaron los dimes y diretes respecto a su destino.

   Que hospital sí, que hospital no; que parque sí, que parque no. Y la última polémica: ante la posibilidad de que se levantaran viviendas, un grupo de vecinos puso el grito en el cielo.

   Por eso ayer, en el acto de entrega del último cheque cancelatorio para la compra del predio (por el que se desembolsaron 21 millones de pesos) y la firma del acta acuerdo entre el gobernador y el jefe del Estado Mayor general del Ejército, Luis Pozzi, el tema central fue qué destino se les dará a las instalaciones.

   Salomónicamente, tanto Binner como sus ministros de Gobierno y de Obras Públicas, Antonio Bonfatti y Hugo Storero, así como el intendente Miguel Lifschitz, acordaron que la mejor forma de definir los futuros usos comenzará por un llamado a un concurso de ideas.

  Eso sí, no vinculante, lo que permitirá articular distintas propuestas y ponerlas incluso a consideración del municipio —un actor protagónico de la historia— y los vecinos.

Oportunidad. Otra voz coincidente fue la de Silvana Codina (con un rango de menor jerarquía, pero dueña de una reconocida trayectoria como arquitecta y nada menos que esposa del gobernador), quien detalló una serie de condiciones para el predio, al que definió como “una increíble oportunidad que debe tomarse con alegría”.

   Básicamente, planteó aspirar a “usos mixtos”. Porque una “ciudad segura —dijo— es aquella que integra armónicamente distintos usos” y no la que delimita funciones excluyentes en cada sector. “La ciudad financiera es insegura fuera de horario bancario, el barrio cerrado es inseguro en el horario de bancos, la ciudad deportiva es insegura fuera de los feriados”,

graficó.

  

Verde. Por su parte, Storero dejó en claro que integrar el batallón a la ciudad implicará abrir la circulación en sentidos este-oeste y norte-sur, preservar su función de “pulmón verde” y “agregarle funciones” de hábitat al lugar. Si bien no descartó un uso residencial, aclaró que no deberá ser “unifuncional” (por ejemplo, sólo de viviendas) sino integrador de “lo cultural, lo deportivo, lo recreativo y lo ambiental”.

   Binner adelantó que como “no se descarta ninguna actividad” para esa extensas tierras del sur rosarino deberá haber “una propuesta muy abierta” en la que tallen especialistas y vecinos. Y Bonfatti, inseparable del gobernador, también llamó a no “descartar ninguna posibilidad” ni “tomar decisiones a priori” del concurso de

ideas.

   Lifschitz fue el único que “en principio” explicitó no ser partidario de que en el predio se levante un “complejo habitacional” —excepto que sea en sus “bordes”— y privilegió su conversión en una “gran ciudad para el deporte”, preservando el verde y el uso recreativo. l

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