El G-20 promete una “acción fuerte”, pero no tranquiliza a los mercados

El G-20 promete una “acción fuerte”, pero no tranquiliza a los mercados
Los ministros de Finanzas, reunidos en EE.UU., no anunciaron medidas concretas.
Los mercados globales se parecen cada vez más a una novia pretenciosa, a la que no le alcanza con palabras y exige hechos concretos. Las palabras bonitas, esta vez, fueron las de los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales de los países del G-20, quienes emitieron un comunicado en el que se declararon “comprometidos” en favor de “ una acción internacional fuerte y coordinada para afrontar los renovados desafíos” que echan sombras sobre la economía global.

Pero los mercados no mostraron entusiasmo: el índice Dow Jones en Wall Street marcó un alza modesta de 0,35%, y no pudo evitar tener su peor semana desde octubre de 2008 . El temor a que los líderes políticos de Estados Unidos y los países de la zona euro no sean capaces de impedir una nueva recesión también llevó a la baja el precio del petróleo, que cerró el último día de la semana por debajo de los 80 dólares por barril, y también se anotaron caídas en los precios del oro, la plata y otras mercancías vendidas a futuro.

En Europa las Bolsas pasaron un día de altibajos, tras el desplome del jueves, pero también cerraron con alzas modestas, de 0,6% en Frankfurt, 0,5% en Londres y 1% en París. En Asia, el Hang Seng de Hong Kong cayó 1,4% y el Kospi de Seúl bajó un 5,7%.

Al cierre de los mercados, la mayoría de los comentaristas apuntó a este divorcio entre la retórica de los ministros y los hechos duros que siguen erosionando la economía global, algo que viene haciendo notar con insistencia la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien esta semana reclamó un “liderazgo más fuerte” para enfrentar la dramática situación.

La caída del precio del petróleo, dijo por ejemplo la agencia especializada en economía Bloomberg, se registró “mientras el compromiso del G-20 de bloquear los crecientes riesgos fracasó en despejar los temores de que la economía global esté en el umbral de otra recesión”. Y CNNMoney, sintetizó: “El G-20 promete apoyo, pero los inversores quieren acción”.

El comunicado del G-20 (los países ricos nucleados en el Grupo de los 7 junto a varias de las naciones “emergentes” más representativas, entre ellas Argentina, Brasil, México, China y la India) aseguró que sus miembros están “tomando fuertes acciones para mantener la estabilidad financiera, restaurar la confianza y apoyar el crecimiento”, una frase que se puede encontrar en incontables declaraciones de los últimos meses.

Pero el texto, difundido en el marco de la asamblea anual que el FMI y el Banco Mundial están celebrando en Washington, contrastó con la sinceridad de algunos de sus propios firmantes. “ El riesgo de que el mundo caiga en una recesión global es hoy mayor de lo que era a principios de este año”, alertó el presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini. Se trata de “una realidad nueva para la cual tenemos que estar preparados”, advirtió, y agregó que el “deterioro” de las perspectivas de crecimiento son ahora “una posibilidad que se ha materializado”.

El clima en Washington, lluvioso, gris y húmedo, pareció acompañar la pesadumbre de analistas y funcionarios. La zona de la ciudad donde se encuentran los enormes edificios que alojan los cuarteles generales del Fondo y el Banco Mundial –a un par de cuadras de la Casa Blanca– están acordonados con rejas metálicas y cientos de policías que permiten solamente el ingreso de delegados y periodistas acreditados. Adentro, en el laberinto de salas y pasillos de estos organismos internacionales, se escuchan las quejas pero surgen pocas soluciones. Sugestivamente, ahora el FMI cuenta con más sedes, y sus oficinas parecen cada vez más suntuosas, con computadoras para los reporteros y comidas gratis para los miembros de las delegaciones que llegaron con hambre a las labores de este fin de semana en la capital de EE.UU.

A pesar del lujo, los resultados son por ahora los mismos: declaraciones y comunicados. “Estamos comprometidos a apoyar el crecimiento” y a “implementar planes creíbles de consolidación fiscal”, insistió el G-20. “ Esto va a requerir un plan de acción robusto y colectivo” , añadieron, mientras se preparan para una nueva cumbre de mandatarios del grupo en noviembre en Cannes, Francia.

Para entonces, tal vez las cosas estén peor. El director del Departamento para Europa del FMI, Antonio Borges, dijo en una rueda de prensa que si Grecia –la primera ficha del dominó que puede caer en el Viejo Continente– “hace lo que tiene que hacer, puede contar con el apoyo incondicional de los países europeos y no caerá en el default, pero si duda y deja pasar el tiempo sin tomar decisiones, no veo como podrá evitarlo”. Habrá que ver si la economía global está en condiciones de absorber un estallido griego.

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