Mientras la iglesia argentina se congregó ayer en Luján para pronunciar una oración por la Patria en el mes de su bicentenario, el nordeste lo hizo en la Basílica de Itatí. A la misma hora, a las 15, los católicos del país se aunaron en un rezo y en el gesto de encender una vela.
El mensaje regional, a cargo del obispo de Corrientes Andrés Stanovnik, fue una convocatoria a sectores antagónicos. Les pidió "transitar un camino de sincera reconciliación" para asegurar la paz y bienestar de todos los argentinos.
Ante los 200 años de la Revolución de Mayo, la Iglesia organizó ayer una oración conjunta por la Patria que a las 15 tuvo por epicentro a Luján. El NEA tuvo por sede la ciudad correntina a la que cada año concurren cientos de miles de peregrinos. A las 14, en las escalinatas de la Basílica de Itatí, un sencillo acto cívico inauguró la fuente del Bicentenario y dio paso a la ceremonia al interior del edificio religioso.
La emoción del público fue difícil de disimular cuando un grupo de niños de una escuela primaria de Ituzaingó interpretó en guaraní el himno argentino. Poco después, una suelta de globos animó la siesta correntina y surcó de celeste y blanco el cielo por unos segundos. En simultáneo el recitado y canto del sacerdote y músico Julián Zini con la agrupación Neike chamigo acompañaba el ingreso de los fieles a la basílica.
Chaco estuvo representada por el arzobispo de Resistencia, monseñor Fabriciano Sigampa; el secretario General de la Gobernación Juan Chaquires, y la legisladora Elda Pértile. Por la gestión de Ricardo Colombi, concurrió su vicegobernador Pedro Braillard Pocard. Además hubo representantes religiosos y gubernamentales de Formosa, Misiones y Santa Fe.
Enemigo íntimo
En la homilía, el obispo de Corrientes Andrés Stanovik centró el mensaje de la región en la necesidad de hermanar y reconciliar a manifestaciones extremas: "Nuestro principal problema no está en el oficialismo ni en la oposición, en la izquierda o en la derecha; el enemigo está en el interior de cada uno y se propaga luego a toda la sociedad", dijo.
"Ese enemigo vive tanto en la ciudadanía como en la dirigencia, en el oficialismo como en la oposición, en la izquierda y en la derecha y se lo puede identificar por las señales que deja: Litigio, confusión y desentendimiento", continuó.
El hombre de la iglesia señaló que las divisiones entre argentinos paralizan todo proyecto conjunto posible y que un criterio para orientar las políticas públicas debiera ser el bien común pero para lograrlo antes tiene que haber un deseo sincero, una gran dosis de humildad y sabiduría y una voluntad firme y paciente de diálogo para alcanzar consensos.
Stanovnik añadió que construir la patria "supone animarse a ver el origen del mal que nos tiene postrados y a luchar para extirparlo" e instó a reflexionar sobre el concepto de patria argentina, como el de una gran familia que hereda un conjunto de valores y bienes de sus antecesores, donde a nadie se lo mira por su color de piel, ideología o por lo que posee y que de haber un privilegio es para los más vulnerables.
En otro párrafo del pronunciamiento el obispo citó a Leopoldo Marechal, en la descripción de "un pueblo que se levanta tan solo cuando trazar una cruz con la marcha de sus héroes fogosa y la levitación de los santos", para a continuación definir que "es posible pensar una patria para todos sólo si estamos dispuestos a realizarla entre todos" y añadir que se necesitan héroes y santos para llevar a cabo esa tarea".




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