(General Acha) - Una familia achense salió a mostrar su indignación por la demora en que incurre el Registro Nacional de las Personas para el otorgamiento definitivo del documento nacional de identidad a uno de sus integrantes. Se trata de una adolescente, con discapacidad, que entre otras privaciones, no pudo acceder al derecho del sufragio popular, tanto en las elecciones nacionales de 2007, como en la de renovación legislativa del ante año pasado.
En cuanto a las limitaciones de su tutelada, explicó que presenta un ochenta y cinco de discapacidad severa y síndrome de alcoholismo, heredado de su madre. A pesar de ello, Griselda Marisol, adquirió formación intelectual en la Escuela 8, para niños discapacitados.
"NN".
Con preocupación, Nélida Salvatierra comentó que trascurre para ella un sacrificio la gestión del documento de su sobrina. Es que, no obstante haber comenzado los trámites cuando la indocumentada había cumplido los dieciséis años de edad, todavía se encuentra dando vueltas, sin obtener la respuesta efectiva que requiere dicha misión.
Reveló que su sobrina es Griselda Marisol Pérez, quien está a punto de cumplir los 22 años, pero debe exhibirse ante la sociedad prácticamente como un "NN", porque no puede dejar constancia fehaciente de su verdadera identidad.
Si bien las acusaciones apuntan a la actual gestión del organismo judicial de identidad de las personas, conocido como Juzgado de Paz, la vocera planteó que el problema se generó durante la época anterior. De esa manera, repartió responsabilidades entre la actual jefa del Registro Civil de General Acha, Magdalena Hiebaum, como de su antecesor, Ricardo Manuel Iglesias, en el anterior período constitucional de gobierno. A su vez, hizo notar que el reclamo también trasciende hacia las autoridades provinciales y nacionales relacionadas con la identidad de las personas. "No se si me tienen para la risa o qué", acentuó Salvatierra.
Crianza.
"Prácticamente yo la crié y por lo tanto soy la tutora", dijo. Griselda cumplirá los 22 años el 24 de julio, con lo que transcurriría un período de seis años sin documento de identidad, desde cuando debió despojarse del DNI, cuando se exige la renovación de esa cédula identificatoria.
Nélida Salvatierra afirmó que el trámite comenzó dentro del plazo de los seis meses posteriores a que su sobrina cumplió los 16 años. Y desde entonces, tropezó con la misma respuesta: "Casi siempre lo mismo: esperá, esperá y esperá", acentuó la tutora. También dijo que frecuenta la oficina del Registro Civil achense con cierta costumbre, cada tres o cuatro meses. "Y cada vez que paso, entro para averiguar", exclamó. Pero permanentemente se encuentra con idéntica respuesta.
"Ni me citan, ni me llaman", remarcó al contestar si desde el organismo oficial le han dado indicios acerca de la fecha en que podría ingresar la documentación de la niña, ahora mujer. Como único elemento para circular, la discapacitada tiene un comprobante que certifica su "documento en trámite", pero que carece de toda validez para legalizar su nombre en actos civiles o judiciales. Entre estas dificultades, la tutora describió que por la condición de discapacidad, percibe una pensión graciable, que cobran sus familiares por intermedio del cajero automático. Pero simultáneamente tropiezan con un obstáculo en la acreditación para que la misma persona pueda acceder a la obra social, inscripta en el Instituto de Seguridad de La Pampa. De la misma forma, no puede obtener el recibo de esos ingresos.
Aquel documento transitorio y carente de mayor validez, fue suscripto en la seccional achense del Registro Civil hace exactamente un año, cuando se renovó una acreditación anterior.
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