Daniel Gustavo Rau, de 39 años, fue condenado a 25 años de prisión por ser hallado culpable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal en reiteradas oportunidades y suministro de material pornográfico. Las víctimas fueron tres menos que convivían con el imputado.
Rau fue detenido en julio del año pasado y la policía allanó su casa en Guatraché. En un primer momento fue trasladado a General Acha y hoy permanece detenido en la alcaidía santarroseña. A principios de año, cuando estaba preso en la comisaría de Intendente Alvear, se escapó de la celda y estuvo fugado durante cuatro horas. Esa situación llevó a que arribaran fuerzas especiales a la localidad. Poco después de la medianoche, su abogado, Armando Agüero, lo convenció para que se entregara. Por esa situación se le abrió una causa por evasión, atentado y resistencia a la autoridad, daño y lesiones, ya que hirió superficialmente a un policía con un cuchillo.
El juicio tuvo una particularidad: Rau, un hombre de aproximadamente 1,90 de altura y 100 kilos, solamente estuvo presente dos días porque le dijo al tribunal que sabía cuál era la imputación y que no le interesaba participar del proceso. Incluso Agüero reveló que un día se desvistió en la alcaidía y dijo que la única manera en que podrían llevarlo sería desnudo.
Como los jueces determinaron que los hechos fueron independientes entre sí -técnicamente sería en concurso real-, las penas se sumaron. La máxima que podría haber recibido era de 43 años y el fiscal Juan Bautista Méndez había pedido 35 en su alegato.
El Tribunal de Audiencia terminó imputándole a Rau los delitos de suministro de material pornográfico a una menor de 14 años y abuso sexual, con acceso carnal, en perjuicio de otras dos víctimas en reiteradas oportunidades y como delito continuado. En un caso mediante el uso de violencia y amenazas, agravado por haber resultado un grave daño en la salud mental de la menor y por haber sido el encargado de la guarda de una menor de 18 años, aprovechando la situación de connivencia preexistente con ella. En el otro, mediante el uso de amenazas, agravado por haber sido el encargado de la guarda de otra menor y por la situación de connivencia preexistente.
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