Funcionarios del Ministerio de Economía del Chaco calcularon que de acuerdo con el crecimiento de los ingresos nacionales y propios el presupuesto provincial para 2012 superaría los 10.000 millones de pesos, una cifra histórica que confirma el extraordinario crecimiento que tuvo en los últimos años.
En tal sentido, el subsecretario de Hacienda de la Provincia afirmó que esta semana la Nación comunicará a las provincias las pautas por tener en cuenta para elaborar las previsiones de gastos. A su vez, el gobierno nacional enviará al parlamento su proyecto el 15 de este mes y el 30 haría lo mismo el gobierno provincial.
Por el momento la idea es esperar la información que envíe la Presidencia para posteriormente hacer los ajustes que sean necesarios. Luego el proyecto pasará al gobernador Jorge Capitanich, que realizará los últimos retoques.
Otras áreas
La semana pasada la Cámara de Diputados presentó su plan de gastos por casi 249 millones de pesos y el 19 está previsto que la Comisión de Hacienda analice el proyecto enviado por el presidente de la Legislatura, Juan José Bergia.
A su vez el Poder Judicial calculó en 659 millones de pesos los gastos para el próximo ejercicio, cifra que representa un incremento muy importante respecto de la asignación de partidas aprobada por Diputados para 2011.
El Ejecutivo está analizando ambos pedidos para determinar el techo de recursos que le asignará a estos dos poderes del Estado. Y hasta ayer no se había tomado una decisión concreta.
A fin de mes
El proyecto definitivo sería presentado hacia fin de mes y sobre el plazo fijado por la Constitución; cuando este paso esté cumplimentado se podrá evaluar si se respetaron los pedidos de cada área.
Además se determinará el impacto que tendrá el pago de la deuda consolidada con el gobierno nacional, principal acreedor de la provincia, que durante el año pasado acordó una quita importante y un plazo de gracia que vence en diciembre.
Por esta razón para el próximo ejercicio se destinará parte de los ingresos para cancelar la deuda con el poder central, lo que implica menos recursos a gasto corriente e inversiones.


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