Pérez prepara el relanzamiento de su gobierno en medio de las urgencias financieras

Pérez prepara el relanzamiento de su gobierno en medio de las urgencias financieras
Con la provincia en rojo, tanto que de no recibir auxilio de la nación Pérez dice que no podrá pagar los aguinaldos, al gobernador lo espera un necesario barajar y dar de nuevo en el campo político.
A las urgencias y problemas políticos, que no son pocos, a Francisco Pérez se le han sumado las financieras. La provincia, admitió, está en rojo. Tanto que, de ser cierto el nivel de gravedad que encierra su afirmación, a mediados del mes que viene no podrá pagar los aguinaldos a los empleados estatales con lo que su gestión sólo podría compararse con la incertidumbre en la que estaba sumergida la provincia en medio de la crisis del 2001-2002, durante la época dominada por los bonos de Roberto Iglesias.

Si hay algo que han priorizado las distintas administraciones de gobierno, eso ha sido el pago de sueldos y aguinaldos a los estatales que, en porcentajes gruesos, tal gasto se lleva alrededor del 60 por ciento de los recursos con que se cuenta, otro 30/35 por ciento se distribuye entre proveedores y un magro 5 por ciento se destina a obras de infraestructura.

Es probable que la reacción de Pérez haya sido una consecuencia directa del paro sorpresivo que protagonizaron los choferes de troles y del Metrotranvía entre miércoles y jueves dejando a cientos de usuarios a pie sin aviso y sin contemplaciones. Molesto, quizás haya buscado desbaratar de cuajo la presión de estos trabajadores y de otros que, al acercarse fin de año suelen llevar adelante manifestaciones públicas a favor de sus demandas y reivindicaciones varias que siempre quedan confundidas en interpretaciones difusas de los acuerdos paritarios que se firman a comienzo de año.

Si buscó el camino del espanto al intentar mostrar una situación dramática por falta de recursos para los pagos, lo más seguro es que consiga alterar aún más los ánimos de un sector que, para legitimarse, parece estar a la espera de la chispa que encienda la confrontación. Históricamente su comportamiento ha sido así, muchas veces con razón y otras tantas sin ella.

Pero Pérez no logrará desactivar la movilización latente de los combativos sindicatos estatales aduciendo problemas de caja y más cuando espera que la Legislatura le apruebe el presupuesto y las leyes de avalúo e impositiva para un 2014 complicado, que será aprovechado por la oposición política, entonada con el triunfo de octubre, para socavar una administración que ha comenzado a dar signos evidentes de desgaste, que adolece de reacción y a la que se le irá diluyendo el poder de no asumir un giro rotundo que la saque del particular momento y la reencauce.

El ultimátum del jueves del gobernador sobre las finanzas provinciales es fácilmente decodificable: pidió 250 millones como salvataje a Kicillof y Capitanich, los dos protagonistas del camino de recuperación que ha visto Cristina para su gobierno. De no conseguir los fondos se estará en graves problemas. Y si los fondos no llegan, pues Pérez deberá postergar otros objetivos, pero nunca ganarse un conflicto social con los trabajadores estatales en las calles por falta de pago. Difícilmente llegue a eso, con lo que el año próximo se presenta igual de malo que el 2013 en cuanto al lucimiento de su gestión por la vía de obras.

El Centro de Información de la Federación Económica de Mendoza (CiFEM), que conduce el economista Raúl Mercau junto a Pablo Frigolé, planteó este jueves una nueva preocupación para el elenco de Gobierno provincial para los próximos cuatro meses. Allí se indica que los sectores que el Centro encuesta para establecer el ánimo empresarial, figurando el financiero; el de los servicios petroleros; la agroindustria; el de los servicios; el de las TICs; el comercio; el inmobiliario; la construcción y el de las consultorías, ha detectado como riesgos “muy altos” para lo que viene el aumento de los costos de los insumos esenciales, el aumento de la presión impositiva y el aumento de los costos salariales. Mientras que como moderadamente altos se identifica al aumento de costos para prevenir la inseguridad, el “atraso cambiario”, la afectación del patrimonio por la inseguridad, y la caída de las ventas en el mercado interno. Y como riesgos “moderados” aparecen las caídas de las ventas en el mercado externo y las dificultades que pueden provenir por el resultado electoral.

Este informe, presentado recientemente como “una herramienta novedosa” de información para la toma de decisiones políticas, sobre todo, también se detiene en las oportunidades que visualizan los empresarios mendocinos y aquí, mucho de lo que se ha identificado, dependerá del nuevo brío que Pérez le dé a su gobierno de cara a los últimos dos años, bríos que no sólo se conseguirán con cambio de nombres en el gabinete (tema que Pérez ya ha decidido), sino por sobre todo de políticas y del rumbo que se ha venido teniendo hasta ahora. Estos sectores vislumbran que los alicientes económicos dependerán de la concreción del Polo TIC (en Godoy Cruz) y de la cristalización de las prometidas inversiones petroleras (como las anunciadas en la refinería de Luján de Cuyo) y todo lo que pueda llegar de la mano de la construcción a través del plan Procrear.

Hay un aspecto más que a los empresarios mendocinos les alimenta la posibilidad de vientos optimistas para sus actividades. Son los cambios que ha hecho Cristina en su gabinete y las nuevas políticas que pueden llegar a aparecer corrigiendo todo lo malo que cosechó hasta el momento. Las expectativas (oportunidades) llegan del posible giro en la política cambiaria por parte del Central que conduce el mendocino Juan Carlos Fábrega y de la posibilidad de descubrir nuevos mercados y que se produzca un aumento en el consumo.

Por lo que a Pérez, a la luz de lo que piensan los sectores económicos y lo que ya opinó la sociedad en octubre, no le queda otra estrategia que sacudir su gestión. En un alto en su reciente viaje a China y Qatar, Pérez confesó a este periodista que los cambios en el gabinete ya los tiene decidido; que serán de fondo y no de forma y que abarcarán todas las áreas de su gobierno. Lo más seguro es que el gobernador dé forma a su nuevo equipo una vez que consiga la aprobación del presupuesto y posiblemente tras el receso vacacional.

Sin embargo, Pérez deberá tener en cuenta el reclamo que le hace por estas horas el propio peronismo, la estructura, la base de sustento del rumbo político de la administración. Una de las alternativas por las que pueda optar el gobernador es rearmar su gobierno dándole participación a las líneas internas del peronismo consiguiendo con eso compromiso de parte del partido en la gestión a la luz de su escaso peso político partidario y el mentado equilibrio que le permita gobernar con tranquilidad.

El modelo a seguir sería muy similar al usado por Cristina a nivel nacional para sacudir la gestión y recobrar la iniciativa. El chaqueño Jorge Capitanich, al frente de la jefatura de Gabinete, no sólo le asegura a la presidenta lealtad, sino que además la re-identifica con el peronismo y le permite alumbrar la esperanza de que puede llegar a ser una alternativa a Daniel Scioli, posibilidad que no la iba a conseguir, de ninguna manera, con funcionarios provenientes de las canteras de partidos k no peronistas.

Para lograr un cambio de clima y de ánimo, Pérez no tiene más caminos que barajar y dar de nuevo. En la intimidad afirma estar convencido de que el 2014 debe ser el año de las transformaciones que no ha logrado y por lo que se tienta a buscar culpables afuera, sea en la interna partidaria que lo dejó golpeado o en los sectores de la oposición. Por eso también el cambio de chip debe alcanzar a una profunda autocrítica, y alumbrar una férrea decisión política que no hubo antes para lo que viene ahora.

El gobernador está hablando de 30 medidas estratégicas en las que basará el relanzamiento de la gestión, con reforma de la Constitución incluida y una discusión a fondo de la matriz productiva provincial con minería o sin ella y la mentada industrialización.

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