Por: Marcelo CantelmiLas cuestiones mal resueltas ¿o nada resueltas¿, reservan la condición de reaparecer. Y cuando lo hacen es con modos no muy gentiles. Saltan por las claraboyas; se presentan por la puerta de atrás. Lo que ocurre hoy en Honduras, cumple de modo estricto con esa regla.
No es, sin embargo, muy claro si este regreso es el camino correcto, y si no acabará con Zelaya congelado en la embajada brasileña de Tegucigalpa. Pero los candidatos presidenciales para las elecciones de noviembre demandaron, con pragmatismo, una salida de este tipo con el regreso del mandatario para blanquearse. Y es que la OEA como muchos gobiernos aseguran que el próximo régimen será tan ilegítimo como el que ampara estas elecciones.
Zelaya está en su país y eso es un avance para una negociación necesaria. Existe, además, la idea de que esta movida tuvo algún oído en Washington donde Lula es tomado en serio. Barack Obama ya tuvo su batalla con los halcones republicanos que repudiaron con furia "patriótica" los acuerdos con Moscú sobre el escudo antimisiles. Honduras es una pequeña mosca al lado de semejante controversia. Quizá sea el momento de que la Casa Blanca, posiblemente también por eso, comience por tomar en serio este conflicto.


Comentá la nota