Una cumbre debe definir el plan, que contempla una ayuda junto al FMI.
El mecanismo consistiría en un sistema de préstamos bilaterales que los miembros de la Eurozona concederían a Grecia "como complemento a un plan del FMI". Además, sólo se activaría si Atenas no pudiera colocar sus bonos en los mercados. Además, los 16 países del euro se tendrían que coordinar para conceder los préstamos y Grecia debería comprometerse a no acudir a los mercados internacionales.
No todos están de acuerdo con ese papel central del FMI. El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, pedía todavía ayer que la operación sea "claramente dirigida por la UE" y el ministro francés de la Recuperación (sic), Patrick Devedjian, dijo que recurrir al FMI sería "una señal de debilidad".
Lorenzo Bini Smaghi, miembro del directorio del Banco Central Europeo, dice en una entrevista que aparece hoy en el diario alemán Die Zeit que recurrir al FMI indicaría que el euro "es una divisa que no puede sobrevivir sin pedir ayuda a un organismo internacional en el que los europeos no tienen la mayoría". Las reticencias de Berlín impiden que la UE actúe sin el FMI. Merkel rechaza poner plata alemana para ayudar a Grecia a menos de dos meses de unas importantes elecciones regionales en Alemania, pues los sondeos muestran que los alemanes son contrarios a que su dinero vaya a rescatar las finanzas griegas, a la que acusan de haber vivido durante años por encima de sus posibilidades y de haber hecho trampas en sus cuentas públicas.
Pero Merkel sabe que a la larga tiene que mantener la estabilidad de la zona euro, por lo que parece poco creíble que la UE deje tirada a Grecia, que amenaza con acudir al FMI si no sale de esta cumbre un plan europeo. La idea es que el mecanismo sirva también en el futuro para cualquier país europeo en dificultades, aunque no lo ve así el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. En una entrevista publicada ayer por el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Schäuble aseguró que "a largo plazo, la mejor solución es que la moneda europea pueda solucionar sus problemas en solitario".
A cambio del acuerdo, Merkel quiere irse el viernes de Bruselas con el compromiso de que los países de la zona euro cumplan a rajatabla la disciplina presupuestaria que exige la Unión Europea y que muy pocos han cumplido en los dos últimos años

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