Los intereses cobrados por los numerosos depósitos a plazo fijo que declaró como propios el ex presidente Néstor Kirchner son, sin duda, uno de los puntos más vulnerables e inconsistentes de su última declaración jurada.
Un "atenuante" podría ser que en realidad Kirchner logró tasas solo un poco mayores a las del promedio de los bancos, pero en ese caso el capital depositado debería haber sido mucho mayor al que informó. Así, para ganar 650.000 dólares a una tasa del, por ejemplo, 5% en dólares, el depósito inicial debería haber trepado a los 12 millones de dólares. Pero si así fuera, el patrimonio de Kirchner sería mucho mayor al declarado.
Una lectura más general de las ganancias obtenidas por los Kirchner es que ocurrieron en el 2008, el año de la debacle global. A su favor juega que entre sus inversiones no aparecen colocaciones en bonos, acciones u otro tipo de instrumento financiero.
Suena raro, siendo que Kirchner fue el que hizo punta en la "globalización" de las inversiones, al menos de los fondos provinciales. Asesorado por reconocidos expertos del sistema financiero (como el ex secretario de Finanzas Alfredo Mac Loughlin) Kirchner, como gobernador de Santa Cruz, decidió colocar fuera del país los fondos que su provincia obtuvo por la privatización de YPF.
El perfil de sus inversiones refleja claramente una posición conservadora, típica del argentino medio: dólares, plazos fijos y ladrillos. Es público que los Kirchner empezaron a amasar su fortuna en negocios vinculados con los bienes raíces.
En la declaración jurada eso queda reflejado. Ventas de inmuebles y rentas relacionadas con emprendimientos inmobiliarios y hoteleros ocupan varios renglones de su presentación.
Habrá que ver qué dicen los Kirchner en su próxima declaración jurada. El 2009 fue un año atípico. La Argentina dejó atrás las dudas sobre su capacidad para hacer frente al pago de la deuda y, gracias a eso, los bonos duplicaron su valor.

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