Ha disminuido el movimiento de gente y hay propietarios de locales que deben ajustarse
Es notoria la merma de gente que se registra en la zona céntrica de la ciudad, sólo puede verse un mayor movimiento en las vísperas de fechas claves. A lo que se puede observar lo reafirman algunos comerciantes, quienes indican que las ventas se han aquietado notoriamente de un tiempo a esta parte, incluso la semana última, ya que según cuentan algunos, las ventas por el Día del Padre fueron mucho menores a las que se esperaban.Con este panorama hay comerciantes que deben ajustarse y agudizar el ingenio para poder mantenerse, en tanto que lamentablemente hay quienes no pueden hacerlo y deben tomar la determinación de cerrar las puertas de su negocio.
A pesar de los añosGuillermo, titular de un local de ropa unisex de calle 62, sostuvo que "nosotros hace años que estamos y te puedo decir que la merma en las ventas en los últimos tiempos ha sido muy importante y cuesta cada vez más poder mantenerse, al contrario de lo que muchos pueden pensar de un negocio que hace muchos años que está y que debería estar consolidado, como alguna vez lo estuvo, pero los vaivenes de la economía llevan a esto”.El comerciante explicó además que "nosotros tenemos la ventaja que no pagamos alquiler y no tenemos empleados, porque para atender nos arreglamos entre mi señora y yo, pero así todo se hace muy cuesta arriba, está muy difícil la situación”.
Cierre definitivoPor su parte Nury Martínez, propietaria de un local de ropa de dama en calle 64 casi 61, ha tomado la determinación de cerrar su negocio y para anunciar la liquidación de mercadería por cierre definitivo, ha colocado en la vidriera un cartel muy ocurrente y hasta divertido, a pesar de la situación límite: "Me voy, el último que salga que apague la luz” se lee en la vidriera.Precisamente la comerciante que se mantendrá en su local hasta el próximo sábado y luego ya comenzará una nueva etapa en su vida, señaló que "hace once años que tengo el negocio, pero en el último tiempo han bajado muchísimo las ventas y todo lo que tiene que pagar uno aumenta, entonces se hace imposible sostenerlo”.Nury reconoció también que "además lo mío es una sumatoria de cosas, porque tengo dos nenas chiquitas, con las que no puedo estar durante gran parte del día, precisamente por estar trabajando y encima no se justifica por la ganancia que me queda. Es decir, el sacrificio de no estar con mis hijas es muy grande, tanto para ellas como para mi, a cambio de muy poco”.Explicó además que "trabajo en comercios del centro desde el año 90, fui empleada de distintos locales y el movimiento que había en aquellos años era increíble. Recuerdo que en el primer negocio en el que trabajé se vendía muchísimo, era prácticamente todos los días un promedio altísimo. En otros locales también se vendía bien, hasta que tomé la decisión de abrir un local propio y comencé bien, pero lamentablemente el movimiento y las ventas fueron cayendo mucho, así que decidí cerrar y ahora veré que rumbo tomo”, sostuvo.Por su parte Claudia, de un local cercano, sobre calle 61, en el que también se vende ropa y calzado unisex, sostuvo que "se nota mucho la merma en el movimiento de gente y como consecuencia la caída en las ventas. Además todo aumenta, los impuestos, los alquileres, así que se hace difícil mantenerse”.
Comentá la nota