La mandataria se reunió con los presidentes de las cámaras legislativas en busca de respaldo para aprobar el proyecto que prevé un rojo de 9000 millones de dólares para 2016.
En una tan osada como inesperada jugada política, la presidenta brasileña Dilma Rousseff se reunió y logró un acuerdo con uno de sus principales adversarios políticos, el cambiante titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien ayer aceptó darle tratamiento al proyecto de presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso. El mismo preocupa a los mercados, que ayer mismo, ante el déficit fiscal previsto, se manifestaron en contra a través de la caída de la Bolsa de San Pablo y la revalorización del dólar.
Rousseff y Cunha se reunieron en el Palacio del Planalto, tras lo cual el jefe de la Cámara Baja aceptó darle curso al proyecto. "El presupuesto no va a ser devuelto porque proponga un déficit fiscal", dijo Cunha. Sin embargo, pese a aceptar la propuesta de Rousseff, advirtió que ese déficit alimentará el crecimiento de la deuda pública, por lo que le recomendó a la presidenta que busque mecanismos para impedirlo.
Este fue el primer encuentro entre ambos dirigentes desde que Cunha, del Partido Movimiento Democrático Brasileño(PMDB), anunció en julio que pasaba a militar en la oposición. El PMDB es parte de la alianza oficialista y su líder es el vicepresidente Michel Temer. El presupuesto 2016 elaborado por el Ejecutivo contempla un déficit primario, entre egresos e ingresos, de casi 9000 millones de dólares.
La propia convocatoria a Cunha demostró el difícil momento que tiene acorralada a Rousseff, cuya popularidad cayó al 8% y su rechazo llega al 71 por ciento. Cunha dijo ayer que seguirá alineado contra el gobierno y no piensa en volver al campo oficialista. "Continúo en mi posición de adversario, pero no mezclo las cosas", dijo, recordando que como titular de Diputados tiene la responsabilidad de facilitar la discusión de esa ley que determinará los gastos y recursos del Estado en 2016.
Antes de buscar el respaldo de Cunha la jefa de Estado se había reunido con el titular del Senado, Renán Calheiros, con quien había evaluado la posibilidad de que el presupuesto tenga apoyo en el Legislativo. Calheiros, también del PMDB, afirmó después de la cita que "no devolverá" el proyecto al gobierno. Aunque sin haber leído todavía el proyecto, el líder del bloque de diputados del derechista Partido Demócratas, Mendonça Filho, anunció ayer mismo que le pedirá a Calheiros que no le dé curso al proyecto.
Una señal de la preocupación que prevalece entre los privados fue la suba del dólar, que llegó a 3,68 reales por unidad, al depreciarse otro 1,8%, mientras los principales papeles de la Bolsa de San Pablo caían el 2,45 por ciento. Por otra parte, Rousseff sancionó ayer una ley que incrementa los impuestos de los empresarios, que fue repudiada por la poderosa Federación de Industrias de San Pablo, aliada ahora con los sectores de la derecha política para hacerle un juicio político a la presidenta (ver aparte). La tendencia alcista del dólar (el 6% en agosto) es un reflejo de la crisis que enfrenta el país, que tras dos trimestres de caída de la actividad económica acaba de entrar en recesión.


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