Los precios ¿cuidados?, en la realidad

Los precios ¿cuidados?, en la realidad
El Gobierno acordó precios para casi 200 productos de consumo alimenticio en Zárate con dos su-permercados. Luego, Cáffaro lo hizo con la cadena de supermercados llamados “chinos”. Hoy una experiencia personal de una periodista de EL?DEBATE que lo comentó, en su cuenta de Facebook.

La devaluación de enero disparó los precios. No solo alertó a los gremialistas ante las paritarias que parecen estancadas, sino que asustó a consumidores y al mismo Gobierno que como medida para “controlar” la corrida de precios en materia de alimentación, para que no se siga destruyendo el poder adquisitivo ya erosionado del trabajador, dispuso “precios controlados” que con militantes y tecnologías, pretende hacer cumplir.

Muchos dicen que estos meca-nismos, hace 60 años que viene fracasando, pero se intenta nuevamente y, hasta el diputado Marcelo Torres y el mismísimo Intendente Cáffaro, salieron a controlar, en-contrando aceptable cumplimiento en Carrefour y denunciando al mercado “Día” del centro.

Hoy relataremos una experiencia propia de una permanente colaboradora de este medio, la columnista dominical, periodista Virginia Castro, que vivió la si-guiente experiencia esta semana (Facebook).

Hoy fui mezquina

“En un supermercado -dice Virginia- del listado del convenio por precios cuidados (19 de Marzo e/Ituzaingó y Belgrano), los precios eran más o menos los de la lista. Yo no estaba con la lista ni con un celular con internet para controlarlos, sólo confié un poco en mi memoria.

Ya había encontrado el cartelito “no recibimos tarjetas” (ni de débito) y fui al cajero a buscar la plata (por suerte había).

Con el carrito casi lleno, fui a buscar 2 ó 3 productos de la heladera, entre ellos Casancrem. El envase estaba marcado con una promoción a $ 19,75 y el cartelito decía $ 23,- Le pregunté a un repositor y me dijo que preguntara en la caja. Allí, la señorita “que no entendía”, sólo contestaba “Sí” a mi afirmación de que el precio era distinto. Le dije que no debía ser así y dijo tener factura de que ese precio era para ellos. Le pedí que me la mostrara y dijo no encontrar en ella ese producto. Agregó que “para mí” el precio lo dejaba como decía el marcado original. Por dos envases fueron $ 6,50 menos. Al que no se queje le van a cobrar $ 23,-

No supe a quién llamar, estaba cansada, hubiera querido dejar todo y pensé en el esfuerzo de hacer de nuevo ese recorrido, de buscar los productos sin encontrarlos, de controlar los precios de los cartelitos con los códigos de lo que quería comprar, en fin...

Me acobardé. Ni siquiera me animé a sacar una foto del cartel de la entrada ni de los precios distintos. Fui mezquina. Pagué esos pocos pesos de menos, acepté el descuento sólo para mí”, termina.

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