Las precandidaturas tempranas distancian al equipo oficial

Las precandidaturas tempranas distancian al equipo oficial
El gobernador mira de reojo los pases, porque algunos comienzan a revelar sus intenciones.
La cercanía con el Mundial los distrae, pero no tanto como para olvidarse de las aspiraciones en el terreno político. Así, en los pasillos de la Casa de Gobierno se los escucha hablar de fútbol pero también armarse para lo que se viene después y hasta protagonizar más de una posición adelantada. Se trata del equipo oficial, pero no del comandado por Diego Maradona, sino de los colaboradores de Celso Jaque, que ya muestran en qué lugar de la cancha pretenden instalarse para competir en las internas del 2011.

Así, el primero en sacar la cabeza para mostrar sus aspiraciones fue el secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, que arranca en el juego comportándose como un verdadero defensor y genera poca confianza de protagonizar el gran gol. Cerca -aunque no tanto-, hacen su juego el director general de Escuelas, Carlos López Puelles, por estos días considerado el "niño mimado" de la dirección técnica comandada por Celso Jaque, el secretario general de la Gobernación y el jefe de asesores, Alejandro Cazabán y Raúl Perruco Leiva. La mayoría reconoce que no sabe ni los principios rectores del histórico movimiento y que es parte de un grupo selecto de "jóvenes empresarios" con mucho concepto de administración de recursos financieros pero escasa proyección en el terreno político. De este modo, forma parte de la defensa con pocas o nulas probabilidades de llegar al arco contrario.

Pero López Puelles también se acerca al dúo dinámico que algunos días juega en la defensa y otros se esfuerza y pretende ser volante. Se trata de los titulares de Gobierno e Infraestructura, Mario Adaro y Francisco Pérez, que no se dejan de mover y, por momentos, ponen nervioso al DT. Los dos están molestos con las candidaturas adelantadas y defienden a capa y espada la figura del gobernador, aunque, en ocasiones, se juntan con disidentes y el primer mandatario se entera por las fotos. A ninguno de los dos les sacan la vista de encima, y esto porque se los trajo para armar la "gran estrategia" pero, definitivamente, no lucirán la camiseta del más gambeteador y, en el mejor de los casos, pueden colaborar para empujar un tibio gol.

Como en todo equipo, hay un 10 que funciona a modo de enganche, pero en oportunidades se hace amonestar innecesariamente, es el caso de Carlos Ciurca, que protagonizó su propio cambio. Al mismo que el gobernador lo premió con su salida del Ministerio de Seguridad, hoy no hay forma de sacarle brillo en

Desarrollo Humano, pero lo que es más grave es que provoca al pase por sus diferencias con el proyecto kirchnerista, en especial a partir del análisis de la pobreza que él mismo encarnó, y está enojado porque el gobernador no lo dejó ni siquiera armar un equipo para pretender jugar en primera, porque le impuso hasta las dos subsecretarias que intentan escoltarlo.

Cerca, muy cerca, se lo ve al titular de Seguridad, Carlos Aranda. Casi un estreno en política, aunque sigue los pasos de su ideólogo, Carlos Ciurca. Para los dos, la fórmula para estar en vigencia es dar la cara, cueste lo que cueste. Son pocos los que ven en Aranda una amenaza y consideran que aún está en el juego, dado que ningún hecho fogoneó las brasas encendidas que mantiene la inseguridad.

Así, el equipo oficial tiene ocupadas prácticamente todas las posiciones. Sin embargo, hay varios jugadores solitarios. Son una especie de Lionel Messi a los que todos miran de reojo. Hombres con marcado perfil técnico, que juegan solos y lucen por sus conocimientos en la materia y sus perfectos desajustes en el terreno político. Se trata de los titulares de Hacienda y Producción, Adrián Cerroni y Raúl Mercau. Se los considera verdaderos soldados, y por eso nadie los maltrata, pero tampoco se les quita la mirada de encima, por su alto posicionamiento en el equipo oficial.

El tercero en cuestión es el ministro de Salud, Juan Carlos Behler. Es peronista de base, pero no se inclina demasiado por armar el gran pase, porque está concentrado en mejorar la salud pública y le interesa poco y nada convertirse en candidato a gobernador.

Es claro que las piezas claves en el rompecabezas de Jaque son nueve, aunque en todo equipo sean 11. El punto es que los dos miembros que restan están en el banco desde hace un tiempo: Ricardo Scollo y Luis Böhm, de Cultura y Turismo, respectivamente. Los dos quedaron algo debilitados tras cuestionamientos al propio poder central en escándalos mediáticos y hasta se los acusó de mostrar poca espalda para maniobrar. Lo cierto es que están, y en camarines ya no se habla de sus desplazamientos, al menos, en lo inmediato.

Mientras tanto, los encastres del rompecabezas nacional comienzan a reposicionarse y muestran un peronismo que no logra abroquelarse y promete una pelea feroz en las internas del 2011. Kirchneristas contra duhaldistas, disidentes contra peronistas, o como se les quiera denominar. La verdad es que, a más de un año del gran partido, la pelea por llevar la pelota también se hace ver en Mendoza, mientras Celso Jaque mira de reojo lo que será su gran jugada en tiempos de

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