Aumentaron con respecto al año pasado y ya casi igualan a los casos de conductores alcoholizados. Hace 3 años, cuando comenzaron con las pruebas, la mayoría de los positivos era por marihuana.
Así lo marca un informe de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte de la Ciudad. Hasta la semana pasada hubo 12 positivos de cocaína, tres de anfetaminas y uno de marihuana. El año pasado habían sido cuatro de cocaína, uno de marihuana y otro por opiáceos. Salvo por una joven de 19 años que había tomado una jarra loca (combinación de alcohol con psicofármacos), todos los otros positivos de este año fueron hombres de unos 30 años de edad en promedio.
“Cuando empezamos con los controles de drogas, en julio de 2010, la mayoría eran casos de marihuana, pero ahora por lejos lo que más se encuentra es cocaína ”, comentó Pablo Martínez Carignano, director de Seguridad Vial de la Ciudad. Lo llamativo es que todos los casos positivos se registraron en los últimos tres meses. En 2012 se hicieron 1.279 controles (6 positivos) y este año 1.716, con lo cual el porcentaje de positivos (16) fue del 0,9%, una cifra muy similar a la de los casos de alcoholemia.
Los operativos se realizan principalmente los fines de semana y en las zonas de la Ciudad donde hay más movida nocturna. Efectivos de Seguridad Vial y Policía Metropolitana detienen al conductor y le toman una muestra de saliva, que luego colocan en un test que puede detectar cocaína, marihuana, opiáceos, anfetaminas o benzodiacepinas. Si da positivo, se le impide seguir manejando y se le ofrece realizar una contraprueba en el hospital Fernández, a costo del conductor (la mayoría de la gente rechaza esta posibilidad). Al igual que en los casos de alcoholemia, el vehículo es secuestrado, y la policía labra un acta por violación al artículo 111 del Código de Contravenciones, que plantea una multa de $ 2.000 o hasta diez días de arresto, castigo que generalmente se cambia por trabajos comunitarios y cursos de concientización.
“Desde la Ciudad venimos profundizando los controles en la vía pública. Al igual que el alcohol, conducir bajo los efectos de la droga afecta nuestra capacidad y pone en riesgo nuestra vida y la de los demás”, aseguró Guillermo Dietrich, subsecretario de Tránsito y Transporte. Entre esos efectos perjudiciales están la pérdida de coordinación y capacidad de reacción, de agudeza visual, no se puede calcular bien la relación tiempo-distancia y, por el efecto desinhibitorio, la gente suele tomar riesgos excesivos en sus maniobras.
Para tener una mejor estadística, a partir del sábado de la semana próxima comenzará un trabajo de campo entre Seguridad Vial, el servicio de Toxicología del hospital Fernández y la asociación Ados/Mutandis, por el cual se le realizará una encuesta voluntaria a las personas que terminen internadas por un accidente de tránsito y que hubieran consumido drogas o alcohol. “La idea es trazar un perfil de quienes protagonizan accidentes. Actualmente, cuando ingresa un paciente por un choque, se le hacen de rutina controles de alcoholemia y consumo de drogas, tanto ilegales como medicamentos. De acuerdo a un trabajo hecho hace cinco años, un 37% de las víctimas de accidentes había consumido sustancias, lo que está un poco por encima de la media internacional que ronda el 34%”, explicó el doctor Carlos Damin, jefe de Toxicología del Fernández.

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