Posicionamientos

Mientras el peronismo intenta unificar criterios electorales rumbo a marzo, el oficialismo ya tiene listo su esquema, al que sólo le resta resolver cuestiones menores y hasta protocolares, como la Convención partidaria de la UCR que debe, como siempre en vísperas de elecciones, habilitar el consenso para definir las candidaturas en lugar de las internas obligatorias establecidas en la Carta Orgánica.
No puede descartarse de plano que vayan a producirse escarceos, pero son polémicas con escasas probabilidades de producir daños de envergadura en el programa diseñado. Esta circunstancia organizativa marca un fuerte contraste con la caótica oposición. Es cierto que obedece, en gran medida, al hecho de que los radicales controlan el aparato del Estado, cuyos recursos tienen un indiscutible poder disciplinador. Pero no es menos cierto que el FCS cuenta entre sus filas con los dos dirigentes por lejos mejor posicionados en las encuestas de imagen e intención de voto. Se trata del gobernador Eduardo Brizuela del Moral y el intendente de la Capital Ricardo Guzmán. A pesar del lógico desgaste que conlleva el ejercicio del poder, el mejor posicionado de los justicialistas está muy por debajo de los indicadores de cualquiera de los dos potenciales candidatos radicales. Esta ventaja en la línea de largada cobra mayor peso si se consideran los inconvenientes que el peronismo registra para cerrar un acuerdo, más allá de las expectativas por las reuniones y contactos mantenidos por los ganadores de la interna justicialista con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en tren de acordar una lista conjunta.

Las encuestas marcan que las posibilidades de éxito del FCS en los comicios del año que viene no se modificarían con un cambio en el nombre del candidato. Da lo mismo que sea Brizuela del Moral o Guzmán. No hay nada que le impida al Gobernador intentar un tercer período, pero el frente oficialista no se vería perjudicado en forma significativa si el candidato termina siendo el intendente de la Capital. Brizuela del Moral, de cualquier manera, iría por la re-reelección. A las buenas marcas de los sondeos se suman hechos si se quiere anecdóticos, pero indicativos. El sábado, por ejemplo, el mandatario y su esposa estuvieron entre el público que presenció el espectáculo organizado para conmemorar el Día del Tango, que a las presentaciones del nutrido mundo tanguero local sumó la participación de la orquesta Color Tango, de calidad excepcional. Brizuela del Moral estuvo sentado entre la gente, sin despliegue protocolar alguno. Una bailarina incluso lo sacó a bailar, mientras su compañero hacía lo propio con su esposa Milagros. El Gobernador estuvo tranquilo. Y se retiró apenas el espectáculo terminó. Para el oficialismo, el hecho de que pueda tomar contacto directo con la gente sin recibir recriminaciones, como una situación normal, es un síntoma auspicioso. Señalan en tal sentido que no son muchos los gobernantes en el país en condiciones de hacer lo mismo.

El peronismo, por su parte, deposita sus esperanzas en decisiones y directivas nacionales que le permitan unirse. El interlocutor asignado por la Casa Rosada es el ministro del Interior Florencio Randazzo, quien la semana pasada recibió una delegación de los ganadores de las internas del PJ. Entre los asistentes estaba el intendente de Santa Rosa, Elpidio Guaraz, con múltiples causas judiciales pendientes y protagonista principal del escándalo institucional en su comuna, donde hay dos Concejos Deliberantes paralelos y su propio cargo de intendente está en cuestión, ya que fue suspendido. La cuestión, como se preveía, se dirimirá en la Justicia, pero mientras tanto, Guaraz lideró incidentes violentos y patoteriles que convirtieron a Santa Rosa en tierra de nadie, en una exhibición de prepotencia y atropello que hasta ahora sigue impune. No fue problema esto para que Randazzo lo recibiera, mezclado con el resto de la delegación. Acaso el ministro no estuviera muy informado, pero Guaraz con seguridad pretenderá beneficiarse con el encuentro. Tal vez con alguna foto que, en el futuro, podría resultarle inconveniente al jefe de la cartera política nacional.

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