El portazo de Reutemann puso en crisis el futuro del PJ Federal

La decisión de Carlos Reutemann de apartarse de la conducción del Peronismo Federal (PF) evidenció las marcadas diferencias que dividen a los dirigentes en ese sector opositor.
En el entorno del senador, en tanto, se encargaron de negar algunas versiones que advertían que el ex gobernador se alejaba del PF para renovar lazos con el kirchnerismo, principalmente, para lograr la reunificación del justicialismo en Santa Fe y la victoria de esa fuerza frente al socialismo en los comicios provinciales del año próximo.

"Se trata de un compás de espera y de reflexión, no obstante no lo veo militando en el kirchnerismo", aclaró el diputado Daniel Germano.

Los diputados Francisco De Narváez y Felipe Solá aprovecharon la sorpresa que generó la renuncia de Reutemann para acoplarse a las críticas contra el sector más duro dentro del Peronismo Federal, que lideran el ex presidente Eduardo Duhalde y los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, gobernador de San Luis y senador nacional, respectivamente.

"Reutemann se siente muy alejado de aquellos que necesitan la confrontación permanente", aseguró la diputada justicialista Celia Arena (Santa Fe) para unificar el mensaje que se repite en el entorno del ex mandatario santafesino.

"Respetamos que algunos dirigentes del espacio elijan la confrontación para sostener sus posiciones. Nosotros, en cambio, queremos dejar atrás esa visión y apostamos a una renovación del justicialismo, bregando por la unidad de los argentinos", aseguró Arena, una de las dirigentes más cercanas al Lole.

Aclaró, sin embargo, que el distanciamiento con la cúpula política del PF no implicará un acercamiento al gobierno. "No es un cambio de postura respecto del kirchnerismo", agregó a través de un comunicado.

Rumbos. La salida del santafesino representó la pérdida de una de las figuras políticas de importancia de cara a 2011 y provocó una crisis en el peronismo disidente. Sin embargo, muchos dirigentes aprovecharon la situación, que parecían esperar en reserva, para formalizar cambios de rumbo.

El primero fue Solá quien reconoció la existencia de "diferencias centrales" y hasta adelantó que también él podría alejarse del espacio. Le siguió De Narváez, quien cuestionó, sin nombrarlos, a los dirigentes más radicales del PF.

"Hay algunos que todavía necesitan de la confrontación permanente; y otros, como nosotros, que tenemos un proyecto para una Argentina unida y en paz", advirtió el empresario con firmes aspiraciones a la Gobernación bonaerense.

El mandatario de Chubut, Mario Das Neves, también se manifestó en sintonía con los reclamos del senador santafesino y hasta justificó el alejamiento de éste. "El entendió que no era el momento y pidió prudencia, de la misma manera que pedimos con Felipe Solá", indicó el patagónico, al tiempo que admitió que la salida de Reutemann representa un "sacudón" para las ambiciones electorales de la fuerza.

Así, los más cercanos a Reutemann rechazaron cualquier malestar externo y dejaron en claro que la causa para el quiebre se produjo en la cúpula del peronismo disidente.

Los puntos de inflexión comenzaron a hacerse visibles en el encuentro que mantuvieron la semana pasada Solá y Das Neves, Duhalde y los hermanos Rodríguez Saá, entre otros, para definir la reacción ante la muerte de Kirchner.

El cónclave dejó a Solá y a Das Neves en veredas opuestas al resto por proponer que se modere el mensaje opositor para esperar definiciones en el gobierno y en la conducción del Partido Justicialista.

La muerte de Kirchner dejó al Peronismo Federal sin su principal enemigo y, tal vez, el único lazo entre sus principales referentes.

La incertidumbre que caracterizó los movimientos del sector en la última semana comenzó a disiparse con la configuración de otro escenario con reclamos y quejas que vaticinan caminos distintos.

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