Un político brillante con un talón de Aquiles: las mujeres

PARIS.- Sea verdad o mentira, la alucinante inculpación del director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) por "agresión sexual, secuestro y tentativa de violación" demuestra que Dominique Strauss-Kahn nunca en su vida hizo las cosas como todos los demás.
En una reciente biografía publicada en Francia, La verdadera novela de DSK, el periodista Michel Taubmann señala que cada vez que ese hombre superdotado, brillante y encantador conoció una etapa positiva en su carrera fue inevitablemente atrapado por la polémica y el escándalo.

Así sucedió en 1999. Por entonces ministro de Finanzas del gobierno socialista de Lionel Jospin, DSK (como se lo conoce en Francia) se vio obligado a renunciar para defenderse en el caso de la Mutual Nacional de Estudiantes Franceses después de haber sido acusado de falsificar documentos para justificar una remuneración de 600.000 francos por sus servicios de abogado en una negociación. La justicia lo dejó finalmente libre de culpa y cargo en 2001.

Su nombre también apareció en 2000 en el escándalo Elf. La justicia lo inculpó entonces de haber hecho pagar la remuneración de su secretaria por una filial del gigante petrolero francés, sin ninguna contrapartida para esa empresa. También esa vez DSK fue absuelto.

Tampoco escapó del escándalo de corrupción que agitó en la misma época a la municipalidad de París. En septiembre de 2000, la prensa publicó un documento póstumo, grabado por un hombre de negocios, que señalaba el papel del ex presidente Jacques Chirac en un sistema de adjudicación fraudulenta de mercados públicos cuando era alcalde de la ciudad.

Poco después, el ex ministro de Economía socialista reconoció haber tenido en su poder una copia de ese video, pero no haberlo mirado jamás. La ambigüedad de esa respuesta siguió planeando en los medios políticos durante mucho tiempo.

Pero probablemente la parte más oscura y más frágil -desde el punto de vista político- de la personalidad de Dominique Strauss-Kahn concierne a su relación con el sexo femenino. "Gran seductor", "Don Juan", "obsesivo"? Ningún adjetivo es suficiente para calificar la inclinación del hombre por las representantes del género opuesto. Durante años, en los medios periodísticos y políticos corrieron en voz baja los rumores de sus frecuentes visitas al club é changiste Les Chandelles.

Durante años, esa reputación no hizo mella en su carrera política. Fue recién en 2007, después de su nombramiento en el FMI, que la cuestión fue planteada públicamente por la prensa en Francia.

"El verdadero problema de Strauss-Kahn es su relación con las mujeres. Demasiado insistente, puede llegar al borde del acoso. Un defecto conocido por los medios de comunicación, pero del que nadie habla [estamos en Francia]", escribió Jean Quatremer, periodista de Libération.

En 2007, una joven periodista y escritora de derecha, Tristane Banon, confesó que DSK intentó violarla durante una entrevista.

"Cuando llegué al lugar de la entrevista, encontré un departamento vacío (?). Todo concluyó muy violentamente. Yo le dije claramente: «No, no», y terminamos peleándonos en el suelo. No fue sólo un par de bofetadas, también tuve que dar patadas. El desabrochó mi sostén y trató de abrir mi jean", relató. "DSK me dijo después: «No sé qué me pasó. Se me saltaron los tapones»."

Los amigos del político afirman hoy que Banon inventó esa historia y lo presentan más como víctima que como un victimario.

"Dominique siempre fue más seducido que seductor. Cuando estábamos en el gobierno, las mujeres hacían todo tipo de contorsión para tener una relación con él", señala Véronique Bensaid, consejera parlamentaria de DSK en 1998.

En 2007, el hombre que había reconciliado a los socialistas franceses con la economía fue nombrado director general del FMI. En compañía de su tercera esposa, la célebre periodista Anne Sinclair, DSK partió a Washington para hacerse cargo de las riendas de una institución desacreditada ante los ojos de la mayor parte de los países del mundo por sus métodos ultraliberales en el tratamiento de la deuda.

Pero en octubre de 2008 estalló el caso Piroska Nagy, una economista húngara del FMI y ex esposa del ex presidente del Banco Central argentino Mario Blejer, con quien Strauss-Kahn reconoció haber mantenido una relación.

DSK fue acusado de abuso de poder: como otros 600 empleados del organismo internacional, Piroska dejó la sede del FMI en el marco de un plan de partida voluntaria.

Tras una investigación independiente, el Consejo de Administración del Fondo exculpó de toda sospecha a su director general, al aceptar la explicación de que se había tratado de "una relación consentida". En sus considerandos, el órgano supremo de la institución le reprochó, no obstante, "un grave error de apreciación".

El impacto de la crisis

La crisis financiera internacional hizo olvidar rápidamente esos tropiezos. Brillante y carismático, excelente economista, Strauss-Kahn se transformó en poco tiempo en el elemento indispensable de toda negociación de rescate en los puntos clave del planeta.

Su sensibilidad social también influyó en la evolución de los métodos y las políticas del FMI, cuyos responsables intermedios hacían votos para que decidiera quedarse en el cargo por un nuevo período de cinco años.

Su arresto e inculpación en un sórdido escándalo sexual podría poner un freno brutal a su meteórico ascenso. Pero nada es menos seguro: hasta hoy, Strauss-Kahn fue capaz de hallar en la adversidad la fuerza para renacer de las cenizas. Como el Ave Fénix, esta vez podría volver a lograrlo.

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