Una ONG afirma que apelará ante el máximo Tribunal si la Nación insiste con sacarlo. Hace 49 días que está recostado sobre una tarima y aseguran que podría sufrir graves daños.
El conflicto ya era inédito por los motivos y por los plazos: desde principios de este año que la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, viene insistiendo en que “Juana Azurduy es la indicada para estar en ese lugar”: nada más y nada menos que la plaza que da a la parte de atrás del edificio desde donde gobierna, y que está enrejada desde 2007 por un convenio que se firmó ese año con la Ciudad. Desde entonces el debate gira alrededor de la escultura de Colón, que fue bajada de su base pese a una orden judicial y sin aviso. Y puede ser un debate cada vez más largo si llega hasta la instancia máxima que tiene la Justicia del país.
Así lo anticiparon ayer desde la Asociación Civil proteccionista Basta de Demoler –que impulsó un amparo contra el traslado– y varios de los grupos afectados. “Acá es la Justicia la que tiene que resolver el asunto de fondo: saber de quién es el monumento: la Ciudad lo tiene inventariado desde 1926 en la Dirección de Paseos y en el departamento de Monumentos y Obras de Arte (MOA), pero el Gobierno nacional se atribuyó el derecho de sumarlo al inventario del Museo del Bicentenario el 24 de mayo de 2011, totalmente arbitrariamente, y ahí está el debate”, detalló María del Carmen Arias Usandivaras, abogada de Basta de Demoler. Y fue aún más a fondo: “Si la Justicia falla negativa vamos a ir a la Corte Suprema. O hasta donde sea necesario para que Colón se quede ahí”.
Para que la pelea llegara a esta instancia hubo mucho que discutir y reclamar (ver El conflicto...). Hoy, la certeza es que no se ven trabajos fuertes sobre la escultura. Por ahora, rige un amparo que impide el traslado de la figura, pero tiene una fecha límite para el 12 de septiembre, y si no hay una nueva resolución judicial la Nación podría quitar la estatua y llevarla a Mar del Plata, como pretende la Presidenta. Pero eso es lo que se va a pelear con un nuevo pedido para ampliar la cautelar. Mientras tanto, los expertos advierten que en esa posición, recostada, la obra podría sufrir daños en su estructura, que tiene 60 toneladas de piedra. Mientras tanto, otros siguen discutiendo. La colectividad italiana, por su parte, pide una solución: “Si hubiesen sido claros, o informado mejor la necesidad de restauración o de mudarla a otra parte de la Ciudad, no esta acción arbitraria ni caprichosa, la colectividad hubiese tratado el tema de otra manera, pero así está muy dolida”, lamentó Julio Croci, secretario de la Federación Calabresa.
La ONG Salvemos las estatuas también se expresó. “El mármol carrara fue esculpido para estar en posición vertical. Es riesgoso que esté acostado, eso profundizará las grietas y hendiduras”, se quejó Graciela Fernández, de la agrupación. Desde que se inició el conflicto, la Ciudad, que se opone a la mudanza, mantiene una guardia alrededor del monumento para asegurar que no sea trasladado. Y, ahora, además, convoca a una audiencia pública el 27 de agosto en la Legislatura porteña para debatir sobre el reemplazo de la figura y su reciente declaración como patrimonio cultural. Pero esa audiencia es “tardía y redundante” para los grupos proteccionistas, que, adelantaron, hablarán de la “inacción de los dos gobiernos” en el tema.
Desde la Casa Rosada dijeron a Clarín que “al menos hasta el momento” la idea es mover la estatua cuando pierda vigencia el amparo y que, a pesar de la guardia de la Ciudad, la orden de traslado “será cumplida”. Pero ahora habrá que esperar si la Justicia lo avala. O si obliga a sus autoridades a devolver a Colón a su lugar.

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