Polémico plan de Francia y Alemania

Quieren reintroducir los controles fronterizos para bloquear la llegada de inmigrantes ilegales de los países más golpeados
Cuando falta apenas un día para la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, Berlín y París asestaron un duro golpe al proceso de integración en Europa: Angela Merkel y Nicolas Sarkozy serían, según la prensa local, partidarios de volver a introducir los controles fronterizos entre países de la Unión Europea (UE) como medida de emergencia para impedir la llegada de inmigración ilegal desde las naciones golpeadas por la crisis, como Grecia o Italia.

La medida significaría modificar el tratado de Schengen, un hito fundacional para la UE que entró en vigor hace 17 años, por lo que muchos ven en la propuesta una amenaza contra la existencia misma del bloque.

De acuerdo con informaciones filtradas en los últimos días por la agencia francesa AFP y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, los ministros del Interior de Francia, Claude Guéant, y de Alemania, Hans Peter Friedrich -ambos conservadores-, firmaron una carta enviada a la presidencia danesa de la UE donde reclaman la soberanía para decidir una "suspensión temporal" del tratado que prevé la libre circulación de ciudadanos en la UE, en el caso de que algún país no consiga controlar un flujo masivo de inmigrantes y de amenazas de seguridad y del orden público.

La suspensión extraordinaria debería tener una duración máxima de 30 días. La propuesta será discutida el próximo jueves en un encuentro de ministros del Interior en Luxemburgo y podría ponerse en marcha a partir de junio.

"La fe en Europa tiene dos anclas. La primera es el euro; la segunda son las fronteras abiertas, porque hacen que Europa se pueda experimentar literalmente. Cuando estas dos anclas fallan, Europa se queda sin fundamento. Ahora existe este peligro", advirtió Heribert Prantl, comentarista de Süddeutsche Zeitung.

Y es que la puesta en discusión del tratado en un momento de profunda crisis de la moneda común amenaza con crear rupturas irreparables en el Viejo Continente.

Hasta ahora, la suspensión del tratado de Schengen fue una medida excepcional que requiere el visto bueno de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE. Pero, al parecer, tanto París como Berlín quieren tener el derecho de decidir cuándo es necesaria la medida.

El debate se centra en quién puede decidir la suspensión. Las dos grandes potencias del euro quieren ahora que el visto bueno lo dé el Consejo Europeo (es decir, los propios Estados), en lo que sería un paso atrás en el camino hacia una UE cada vez más integrada.

Los controles fronterizos deberían utilizarse, según el texto de la carta, "como extrema ratio en un tiempo determinado". Sin embargo, analistas señalan que el objetivo de la iniciativa es que las causas del cierre fronterizo sean mucho más difusas y su aplicación, mucho más fácil.

POSTURAS

Si bien es cierto que Sarkozy reiteró en varias ocasiones su intención de modificar el tratado de Schengen -en particular como un guiño hacia el electorado ultraderechista de la candidata Marie Le Pen-, en Alemania se desconocen posiciones tan extremas contra el acuerdo.

Es más. Hace menos de un año, Dinamarca había decidido reintroducir controles en sus fronteras con Suecia y Alemania. El gobierno danés consideraba la medida "necesaria" para parar la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. La reacción de Berlín fue inmediata. "Es un mal día para Europa", dijo entonces la ministra de Justicia liberal, Sabine Leutheusser Schnarrenberger.

Nueve meses después es la propia Alemania la que impulsa la vuelta a los controles fronterizo y por motivos muy parecidos a los de Dinamarca entonces.

Su argumentación tiene que ver con que los controles fronterizos -tanto al este como al sur de Europa- se hicieron cada vez más difíciles. Los más afectados por las olas de inmigración ilegal son Grecia, Italia y España, cuyas costas en el Mediterráneo se llenaron el año pasado de refugiados por los conflictos en Libia y en otras partes de Africa.

Es evidente que la propuesta daña a estos países europeos al descargar en ellos la responsabilidad de la gestión del problema. Pero París y Berlín argumentan que la defensa de la seguridad pública en un país es una cuestión que prevé la soberanía nacional.

Algunos analistas señalaron la dudosa coincidencia de la filtración de la carta a la prensa apenas antes de las elecciones presidenciales en Francia. Fuentes anónimas cercanas al gobierno desmintieron que se tratara de una iniciativa en apoyo de Sarkozy y aseguraron que es un tema mucho más amplio.

Sin embargo, tanto en la oposición como entre los liberales alemanes del FDP, socios minoritarios del gobierno de Merkel, prevaleció el escepticismo. "Se trata de una iniciativa de apoyo a Sarkozy en su intento de pescar votos de la derecha, con daño a toda Europa", dijo el presidente del partido en el Parlamento Europeo, Alexander Graff Lambsdorff.

"[Friedrich y Guéant] ponen el hacha en una de las mayores conquistas del proceso de unificación europeo por razones dudosas", dijo, por su parte, Christine Lambrecht, vicepresidenta de la fracción parlamentaria de los socialdemócratas del SPD.

EL ESPACIO SCHENGEN, UN PILAR DE LA UE

?Acuerdo. Los países que firmaron el acuerdo constituyen un territorio denominado espacio Schengen, que permite suprimir los controles en las fronteras interiores entre los Estados signatarios y crear una única frontera exterior donde se efectúan los controles de entrada.

Integrantes. El área incluye a 26 países: 22 de los 27 de la Unión Europea (quedan fuera Gran Bretaña, Irlanda, Rumania, Bulgaria y Chipre) y cuatro extracomunitarios (Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein); más de 400 millones de ciudadanos pueden circular libremente por Europa.

Ventajas. Además de facilitar la movilización de las personas, favoreció el dinamismo económico regional y cultural de Europa.

Objetivos. El acuerdo de Schengen (firmado en 1985 entre Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Holanda) tenía dos objetivos: eliminar los controles para las personas en las fronteras interiores y definir las fronteras exteriores comunes y, por otra parte, reforzar y aumentar las fronteras exteriores con cooperación judicial y policial.

Pedido. Esta semana, Francia y Alemania, empeñadas en frenar el ingreso de inmigrantes ilegales, pidieron el restablecimiento de los controles fronterizos. París y Berlín reclamaron la posibilidad de decidir unilateralmente una "suspensión temporal" de los acuerdos fronterizos en el caso de que no se consiga controlar un flujo masivo de inmigrantes.

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